10/02/2026
🧠🌿 Abordaje no farmacológico
Adaptaciones ambientales: el poder del silencio
En la demencia, el entorno habla constantemente.
Y cuando habla demasiado alto, la persona se confunde, se inquieta, se agita… aunque no sepa explicarte por qué.
Uno de los pilares del abordaje no farmacológico es la adaptación del entorno.
Y dentro de ella, algo tan sencillo —y tan olvidado— como el control de los ruidos.
🔇 Menos ruido = menos ansiedad
Los sonidos fuertes, constantes o imprevisibles pueden resultar abrumadores para una persona con demencia.
Un entorno más silencioso, ordenado y predecible favorece la calma, la orientación y el bienestar.
¿Cómo podemos reducir el ruido en el día a día?
🔹 Cuidar el ambiente sonoro
Bajar el volumen de televisores y radios.
Evitar varios sonidos a la vez (TV + conversación + móvil).
Silenciar notificaciones y alertas innecesarias.
Si usamos música, que sea suave, continua y sin cambios bruscos.
🔹 Aislar los ruidos externos
Cortinas gruesas que absorban el sonido.
Tapetes que reduzcan la reverberación.
Puertas y ventanas bien selladas.
Ruido blanco o sonidos naturales para enmascarar ruidos molestos.
🔹 Elegir electrodomésticos silenciosos
Aspiradoras, lavadoras o frigoríficos de bajo ruido.
Buen mantenimiento para evitar vibraciones y zumbidos.
Usarlos, siempre que sea posible, fuera de los momentos de descanso.
💜 El silencio también cuida.
No es ausencia de vida, es presencia de calma.
Cuando bajamos el ruido del entorno,
bajamos la confusión,
bajamos la agitación,
y facilitamos que la persona se sienta más segura.
🌱 Adaptar el entorno no es un detalle.
Es una intervención terapéutica diaria.
👉 Obsérvalo hoy:
¿Qué ruidos innecesarios hay en tu centro o en tu casa que podrían evitarse?
A veces, el mayor cambio empieza bajando el volumen.
CuidadoDeMayores