07/04/2026
Hay algo que incomoda en este tipo de vídeos, aunque se intenten vender como “graciosos”.
Una mujer en uno de los momentos más intensos, vulnerables y físicos de su vida, pidiendo algo muy básico: “no quiero escucharte”.
Y aún así, él sigue.
Opina. Se ríe. Graba. Decide que su experiencia también es contenido.
Esto no va de demonizar a nadie. Va de entender algo clave: el parto es un proceso profundamente corporal, donde el sistema nervioso necesita seguridad, silencio, respeto.
Cuando una mujer dice “no”, no es negociable.
No es gracioso. No es contenido. No es “ay, es que estaba nervioso”.
Hemos normalizado tanto que la experiencia de las mujeres sea mediada, interrumpida o incluso apropiada, que ya ni nos chirría. Pero debería.
Porque acompañar no es hablar más alto. No es grabar.
No es hacer chistes.
Acompañar es saber callar.
Es sostener sin invadir.
Es entender que no todo gira alrededor de ti.
Y en el parto, menos que nunca.
¿Qué opinas?