17/04/2020
Están siendo días insospechados que nos llevan a pensar que, en el fondo, antes también lo eran, pero éramos menos conscientes de ello. Deseo que sintáis esa lucecita que brilla dentro y la alimenteis. Esto también pasará, qué seremos cuando ocurra?
Os quiero regalar un cuento y un abrazo enooorme ☺️ Cuidaos!
Ilustración: Liniers
"El despertar" por Noelia Sánchez Refoyo
El despertar llegó cuando no estaba previsto. Claro que tampoco era como se esperaba. No hubo ninguna gran explosión que lo precediera, ni fuegos de artificio, sólo el trino juguetón de un pájaro, la luz clara y limpia del sol y el silencio dentro.
Duró un instante y no pudo aferrarlo... qué era aquello que apenas se prolongaba en el tiempo? que no podía cogerlo y guardarlo en una cajita? Para después, para poder contemplarlo y saborearlo cuando hubiera tiempo.
Ay, el tiempo... Le prometieron tanto tiempo libre encerrado en su casa. Pero había tantas pelis que ver, tantos libros que leer, tanta música que escuchar, tanta gente a la que llamar... tanto por hacer ahora que tenía tiempo que éste se escurría día tras día entre los pliegues del encierro.
Un mundo entero que absorber y sólo un cajón libre en su cabeza que ya había empezado a llenar con nuevas propuestas, antiguos encargos, postergados proyectos, futuras situaciones...
Y así llegó ese instante de luz que vació todo de golpe dejándole apenas como un armazón de si mismo, sin si mismo.
Se detuvo, dudó... Se agachó para recoger ese inmenso volcado de recuerdos, sentimientos, cuentas pendientes y expectativas...
Dejó que esa amalgama de vida quedara allí, bajo su mirada. Cogió aire y éste apresó el instante. Una vez, y otra...y otra más.
Ya no hubo ayer, ni mañana... sólo este instante perfecto, eterno, atrapado en su respiración. Y sintió que la vida era esto. Y sintió. Y vivió.