14/03/2026
Nos han vendido una idea muy concreta de éxito y de sentido:
tener un propósito enorme, una pasión desbordante o una misión que lo explique todo.
Pero la vida real no siempre funciona así.
Para muchas personas el bienestar no está en cambiar el mundo, sino en algo mucho más cotidiano: estabilidad, vínculos seguros y una vida que no resulte agotadora.
Y eso también es una forma válida de vivir.
No todas las vidas tienen que ser épicas para tener sentido.