22/03/2025
Cuando sentimos que no vamos a recibir el amor que nos gustaría - porque no nos lo dio como necesitábamos alguno de nuestros referentes infantiles-, desarrollamos básicamente dos estrategias para compensar ese dolor:
- Vivir para l@s otr@s, con dificultad para priorizar las propias necesidades y establecer límites claros. Esta conducta de sumisión hace que muchas veces estemos frustradas, tristes a veces con más resignación y otras con más rabia…
Una rabia indirecta, plagada de agresiones pasivas y explotando de vez en cuando, para volver al mismo status quo, gracias a la culpa del día después.
-Otras veces desarrollamos conductas de control para medir cuánto estamos dando y recibiendo, “y asegurarme de que recibo lo que merezco”.
A la defensiva, siempre prestando más atención a lo que no me dan que a lo que sí recibo, volviéndome distante, esquiva, rígida, gruñona y llena de reproches.
Desconozco el verdadero significado de dar, cuando no me se amar a mi misma.
La realidad es que siempre estoy recibiendo aquello que doy.
Lo que doy para ser aceptada o no doy por miedo a que no sea compensado, es un reflejo de lo que me doy o no me doy a mi.
La insatisfacción en las relaciones, encuentra su origen en una falta de amor primario, que se ha transformado en un corazón cerrado y temeroso, que da para recibir o que no puede dar y se esconde detrás de la crítica en la que nunca nadie será suficiente para merecer la intimidad y la apertura.
Un corazón sano es una persona generosa, que disfruta de dar sólo por el gozo de compartir, porque está tan llena de amor por sí mism@ y por la vida que dar es su condición natural, una persona que es en sí mism@ un refugio y un hogar, una bendición para ella y para todos los que la rodean.
Si te suena a Disney, y no te crees que pueda ser así, ven a experimentar la transformación en el retiro (Me) Estoy Amando Locamente en Valencia el 30,31 de mayo y 1 de Junio. Con .
Te esperamos con el corazón abierto.