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Día de memoria, reconocimiento y desagravio en lo más profundo del desierto de Fuerteventura. El Gobierno de España ha d...
28/02/2026

Día de memoria, reconocimiento y desagravio en lo más profundo del desierto de Fuerteventura. El Gobierno de España ha declarado este viernes Lugar de Memoria Democrática la antigua Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en el árido centro de la isla canaria. Este espacio, primer Lugar de Memoria de Canarias y primero de España dedicado a las personas LGTBIQ+, albergó entre 1954 y 1966 un campo de trabajos forzados para personas de este colectivo. Por sus dependencias pasaron varios centenares de reclusos que vivieron en condiciones infrahumanas, obligados a desempeñar trabajos forzados solo por su orientación sexual.

El acto ha servido, además, para rendir homenaje a las víctimas por la represalia en las islas y en España, y de reconocimiento a la lucha del colectivo LGTBIQ+. La libertad y el peligro de un crecimiento de la extrema derecha planeó sobre el escenario y en todas las intervenciones. “Nacer en libertad no es garantía de morir en libertad”, ha advertido en su discurso el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, quien ha aprovechado su turno para lanzar una advertencia: “Que se lo piensen al intentar difundir discursos de odio, porque nos van a tener enfrente”

Esta lucha se ha personalizado en diez galardonados, quienes durante el acto recibieron sendas declaraciones de Reconocimiento y Reparación. “Ya no son ustedes personas sin papeles”, les ha reconocido Torres.

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, también se dirigió a los homenajeados, a los que agradeció su “perseverancia”. También ha aprovechado para dedicar unas palabras a las generaciones más jóvenes. “La libertad no es un regalo, sino una conquista de cada día”. Y ha sentenciado: “Durante demasiados años, este territorio árido y aislado fue un escenario de castigo para personas cuyo único delito fue amar, vivir y pensar de una forma que el régimen no admitía”. Y ha cerrado: “Como presidente, me comprometo a que este reconocimiento no sea un punto final, sino de partida. La lucha de estas personas ha de ser nuestro combustible”.

Los diez galardonados han sido Octavio García Hernández (fallecido en 2018), recluido en Tefía de 1956 a 1957; Juan Curbelo Oramas (fallecido en 2004), primera persona que en 2001 habló públicamente de su encarcelamiento en Tefía; Empar Pineda, referente del feminismo y del activismo lésbico en España; el bilbaíno José Antonio Nielfa, La Otxoa, autor del himno Libérate, que marcó un hito en la visibilidad del movimiento g*i en 1979; el exsacerdote carmelita Antonio Roig, finalista del Premio Planeta en 1977 por Todos los parques no son un paraíso, expulsado de la orden por defender los derechos del colectivo; Marcela Rodríguez, quien encabezó la primera manifestación del orgullo que se organizó en Canarias en junio de 1978.

También Montserrat González, presidenta del colectivo grancanario LGTBIQ+ Gamá; la senadora y exdiputada socialista tinerfeña Carla Antonelli; el colectivo majorero (natural de Fuerteventura) Altihay, que lleva más de 24 años de lucha en defensa de la dignidad, la igualdad, los derechos, la participación social y la visibilidad de las personas LGTBIQ+; así como del diputado y abogado socialista Pedro Zerolo (fallecido en 2015), quien fue clave en la defensa y aprobación del matrimonio igualitario y uno de los principales impulsores de la reforma del Código Civil aprobada en 2005.

“Venimos del insulto”

“Venimos del insulto, del desprecio social, de la humillación, de ser invisibilizadas y silenciadas, solo por ser diferentes”. La abogada y activista Desiré Chacón ha tomado la palabra en nombre de los diez homenajeados. “Tefía es mucho mas que un espacio físico”, ha proclamado emotiva, “es la representación de una etapa oscura de nuestra historia”. Y ha concluido: “Nuestro país ha tenido un serio problema con su memoria y con su historia”.

Chacón ha hecho especial hincapié en el castigo y la invisibilidad añadida que tuvieron que enfrentar lesbianas y mujeres trans, pese a que se pueda pensar que pudieran disfrutar de más libertad que los hombres, en parte por haber menos expedientes abiertos por la dictadura. “Que estas mujeres tuvieran relaciones sexuales de manera plena era algo imposible”, había incidido previamente en este sentido la socióloga, historiadora y activista Gracia Trujillo. “Había otras formas de represión: a muchas las denunció gente de su entorno, acabaron expulsadas, lo que se conoce como sexilio, o internadas en conventos y sanatorios”.

La Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía fue una de las instalaciones previstas en la Ley de Vagos y Maleantes de 1933, destinadas a la rehabilitación de personas que tuvieran “tendencias delictivas”. El régimen franquista añadió en el año 1954 al catálogo de categorías establecidas en la ley, como las de vagos habituales, proxenetas, mendigos profesionales o ebrios y toxicómanos habituales —entre otros— a los homosexuales que, a partir de ese año, podían ser declarados en “estado peligroso” y sometidos a las medidas de seguridad fijadas en esa ley.

Esta norma se aplicaba como instrumento de represión y control social y político, uso este último que el régimen franquista dio a la ley sin complejos hasta su derogación y su sustitución por la Ley de Peligrosidad Social de 1970. Las instalaciones donde se ubicó la colonia agrícola habían hecho las veces de aeropuerto, si bien en ese momento se encontraban abandonadas.

Ahora se ha convertido en un lugar de memoria democrática. “La memoria no es una cosa simbólica”, ha expresado en este sentido Miguel Ángel Fernández, director de la Fundación Zerolo, quien mantuvo un debate previo con Trujillo y el historiador y activista Víctor Ramírez. “La memoria es una cosa política y democrática. Sin memoria, los derechos se debilitan; sin memoria, la historia se manipula. Y hay intentos para manipularla”.

Durante el acto se han entregado diez declaraciones de Reconocimiento y Reparación a víctimas y a personas destacadas del movimiento

“Seis de cada diez personas de género diverso —que incluye a trans, no binarias o intersexuales— han sufrido violencia f...
22/01/2026

“Seis de cada diez personas de género diverso —que incluye a trans, no binarias o intersexuales— han sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida. El dato es una de las conclusiones de un metaanálisis que abarca casi un centenar de estudios, publicados entre 2010 y 2023, con opiniones de más de 65.000 personas provenientes de 22 países y que acaba de publicar ha publicado la revista especializada en salud Jama Network Open

“Este trabajo representa la mejor evidencia disponible hasta la fecha sobre la prevalencia de la violencia contra las personas trans a nivel mundial”, apunta Sarah Peitzmeier, investigadora y profesora asociada a la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Maryland, en un texto que comenta la investigación. La experta considera las conclusiones del trabajo una prueba “innegable” de la vulnerabilidad de estas personas y que exige algún tipo de intervención.

La investigación, que ha estudiado la prevalencia combinada de la violencia interpersonal ―física y sexual, pero no de la psicológica ni de la económica―, concluye que un 36% de las personas trans y no binarias ha sufrido ataques físicos en algún momento de su vida. Además, un tercio (33%) ha sido asaltada sexualmente, según el metaanálisis, liderado por la investigadora Cortney McLellan, de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg (perteneciente a la prestigiosa universidad estadounidense Johns Hopkins).

“Las personas trans tienen el doble (2,2) de probabilidades de experimentar violencia física por parte de una pareja íntima que las personas cis [alguien cuya identidad de género coincide con el s**o que se le asignó al nacer] y 2,5 veces más de sufrir violencia sexual”, cuantifica el trabajo. Los investigadores vinculan ese aumento del riesgo con “factores estructurales multifacéticos: el estigma social, la falta de protecciones legal adecuada, y la discriminación económica o en el acceso a la atención sanitaria”. “Estos factores aumentan el riesgo de sufrir violencia y, al mismo tiempo, limitan el acceso a programas de prevención y respuesta de la misma”, alertan.

“Yo he recibido violencia física”, cuenta la política Carla Antonelli (Más Madrid), un referente, pues fue la primera mujer trans en España en ser elegida diputada en España y después también en convertirse en senadora. Habla de puñetazos, de golpes, de palizas o de “una pi***la apuntándome a la cabeza”. “Esa violencia la sufrí cuando era más joven, cuando estaba más expuesta, en la calle, en el ámbito familiar, con la policía”, matiza. “Ahora, por suerte, ya no la sufro, aunque muchas personas trans la siguen padeciendo”.

Sin embargo, Antonelli denuncia que como política es víctima de otro tipo de ataques: miradas de desdén, humillaciones, mofas cuando interviene o un cuestionamiento continuado a sus opiniones: “Esa transfobia es mucho mayor de lo que yo pensaba y sigue ocurriendo a día de hoy. Se mezcla con el clasismo, pues hay gente en espacios políticos que considera que una mujer trans no merece estar ahí [en un puesto de representación pública]”.

El metaanálisis resalta también la importancia de la interseccionalidad ―la interrelación de diferentes realidades que pueden llevar a sufrir racismo, machismo, lgtbifobia, clasismo… o una mezcla de todos― a la hora de investigar la violencia y también en el diseño de estrategias de intervención. Y lo hace constatando un dato: “El 94% de las personas trans y de género diverso identificadas como asesinadas en 2023 en los trabajos analizados eran mujeres trans o personas transfemeninas. La amplia mayoría, además, eran negras o racializadas y todas estaban involucradas en el trabajo sexual”. “Hay una necesidad urgente de investigación interseccional”, inciden los autores.

“Ser una persona trans incrementa el riesgo de ser víctima de odio en cualquiera de sus formas. Es una violencia que no se limita a un contexto concreto, sino que es una situación estructural, que permea en todos ámbitos”, apunta la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias. “En España, en el último año, precisamente son las personas trans las que más reportan experiencias de agresión física o verbal. Además, más de la mitad de las personas no binarias han sufrido situaciones de discriminación”, ahonda. De ahí que considere como “imprescindible” la aprobación de un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad.

Marginación amplificada

La investigadora Peitzmeier, por su parte, recuerda que “la violencia es un problema de salud pública susceptible de prevención e intervención”. Mientras se ha trabajado para reducir la violencia contra las personas cis, especialmente contra las mujeres, no ha ocurrido lo mismo con respecto a las personas trans. “Esta marginación ahora se ha visto amplificada en Estados Unidos”, avisa en referencia a las políticas lgtbifóbicas de la Administración Trump. Solo en 2025, según los datos facilitados por la investigadora, en EE UU se han impulsado 12 órdenes ejecutivas presidenciales, 104 proyectos de ley federales y los distintos Estados han impulsado más de un millar de proyectos de ley para erosionar los derechos LGTBIQ+, y que han puesto especial énfasis en la exclusión de las personas trans de la vida pública.

“En Estados Unidos, las personas trans están asustadas ante el intento de destrucción masiva de sus vidas por parte del Gobierno de Trump. Al mismo tiempo, están muy activas”, resume Antonelli. “Hay sectores sociales y políticos, sobre todo vinculados a la extrema derecha, pero no solo, que intentan minimizar el sufrimiento trans y eliminar cualquier mecanismo de protección”, continúa. Ella considera que lo hacen porque “bien están tolerando esa violencia, bien la están ejerciendo”. “Si aceptaran realmente la hiperdimensión que ha adquirido la transfobia actualmente, quiero pensar que se sentirían culpables. Pero sería como delatarse, posicionarse como tránsfobos o lgtbifóbicos”.

“El trabajo liderado por McClellan subraya que estas políticas [de recorte de derechos trans] están despojando de servicios de prevención y respuesta a la violencia a una población que se ve gravemente afectada por ella”, incide Peitzmeier.

La investigadora también apunta a que el metaanálisis evidencia “vacíos críticos” a la hora de abordar la “pandemia de violencia contra las personas trans”. “Solo el 52% de los estudios incluidos en la revisión preguntaron a las personas encuestadas quién había perpetrado la violencia, y solo un pequeño número midió otros factores contextuales como el lugar donde ocurrieron los actos violentos”, ahonda la experta. Considera que esa falta de datos sobre los perpetradores y los lugares donde ocurrieron los ataques “dificulta la capacidad para diseñar intervenciones de prevención, ya sea mediante el cambio de comportamiento de potenciales agresores o a través de intervenciones ambientales basadas en el espacio donde ocurren”.

¿Cómo se ha elaborado el estudio?
Este metaanálisis ha identificado 94 investigaciones únicas, a partir de 137 artículos científicos, que se han incluido en la revisión. Así, se han recogido las opiniones de un total de 65.608 participantes de 22 países, todos mayores de 18 años, para estudiar la violencia interpersonal.
La mayor parte de los entrevistados para esos trabajos se identificó como mujer trans (46 %), seguida de hombre trans (25%), persona no binaria (23%) y persona trans sin especificar su género (6%). El 96% de los estudios incluyó a mujeres trans, el 49% recogió opiniones de hombres trans y el 37% lo hizo de personas no binarias.
Tres cuartas partes de los estudios habían sido realizados en las Américas (el 52% de ellos en EE UU). No se han podido incluir trabajos para la región africana al carecer de ellos. La mayoría de las investigaciones procedían de países de altos ingresos (66%) o de ingresos medios (23%). Solo 12 de los 94 estudios analizados (13%) provenían de países de ingresos medios-bajos. No hubo ningún trabajo de países de bajos ingresos. Casi todos los estudios se llevaron a cabo en entornos urbanos (51%) o en una combinación de urbano y rural (47%).

Una revisión de casi un centenar de estudios, con más 65.000 entrevistados de 22 países, confirma un maltrato sistemático a la diversidad de género

El matrimonio homosexual en Estados Unidos, cuyo derecho fue ampliado hace 10 años en todo el país, puede tener los días...
14/08/2025

El matrimonio homosexual en Estados Unidos, cuyo derecho fue ampliado hace 10 años en todo el país, puede tener los días contados si el Tribunal Supremo da la razón a una funcionaria que en su día se negó por motivos religiosos a expedir la licencia para contraer matrimonio a una pareja gay, y que fue condenada a una considerable multa por ello, además de seis días de cárcel por desacato. El caso de Kim Davis, que en 2015 era secretaria del condado de Rowan (Kentucky), tuvo algunos continuadores, como el pastelero que en 2017 se negó a elaborar la tarta nupcial para el enlace de dos hombres, aduciendo también creencias religiosas, y a quien el Supremo dio la razón un año después, durante el primer mandato del republicano Donald Trump.

Así que la apelación de Davis, que llegará al Supremo en otoño para revertir la sentencia que le impuso el pago de una multa de 100.000 dólares (85.000 euros) por daños emocionales a la pareja, más 260.000 en concepto de honorarios legales, trasciende el caso individual y amenaza con propinar un revés para la comunidad LGTBIQ+ en plena ofensiva ultraconservadora. En un auto presentado el mes pasado para pedir la revisión de decisiones de instancias inferiores —todas contrarias a esta mujer— Davis, que es republicana, argumenta que la protección de la Primera Enmienda para el libre ejercicio de la religión la exime de responsabilidad personal por haber rechazado tramitar el papeleo del matrimonio igualitario. Pero su recurso va mucho más allá.

El Supremo, de supermayoría conservadora —seis de sus miembros, frente a tres liberales—, está dando la razón a la Administración de Trump en numerosos recursos de urgencia a decisiones de tribunales inferiores, por eso lo que decida en el caso Davis será determinante para el futuro del matrimonio igualitario. Porque, en esencia, el recurso de la exsecretaria del condado afirma que la decisión del Tribunal Supremo en el caso Obergefell contra Hodges —que amplió el derecho al matrimonio de las parejas del mismo s**o en virtud de la 14ª Enmienda— fue “flagrantemente errónea”.

“Este error debe corregirse”, ha escrito el abogado de Davis, Mathew Staver, en el recurso, calificando la opinión mayoritaria del caso Obergefell de “ficción jurídica”. En junio de 2015, el Supremo estableció, por un reñido margen de votos (5-4), que las parejas del mismo s**o tienen el derecho fundamental a casarse y que los Estados deben reconocer los matrimonios entre personas del mismo s**o celebrados en otras jurisdicciones. Es más, que el derecho al matrimonio es una libertad fundamental, inherente a la autonomía individual y protegida por la Decimocuarta Enmienda, según el fallo leído por el juez Anthony Kennedy.

Así que la actuación de Davis, que, como secretaria del condado de Rowan era la única autoridad encargada de expedir licencias matrimoniales en nombre del Gobierno, es más que un recurso: es una enmienda a la totalidad. De hecho, su petición es la primera en una década que solicita formalmente al tribunal que revoque la histórica decisión sobre el matrimonio. Davis tiene legitimidad para hacerlo, según su abogado, porque “si alguna vez ha habido un caso de importancia excepcional, el de la primera persona encarcelada por seguir sus convicciones religiosas con respecto a la definición histórica de matrimonio, es el suyo”, ha dicho Staver.

Durante una década los tribunales inferiores han desestimado las reclamaciones de Davis y la mayoría de los expertos jurídicos consideran que su intento tiene pocas posibilidades de éxito. Un tribunal federal de apelación concluyó a principios de este año que la antigua secretaria “no puede invocar la Primera Enmienda como defensa porque se la considera responsable de una acción estatal [la expedición de licencias], algo que la Primera Enmienda no protege”.

Ofensiva conservadora

Pero la apelación se produce en un momento en el que los detractores del matrimonio homosexual arrecian en su campaña para revertir el precedente de Obergefell y trasladar la legislación a cada Estado, aunque el Congreso aprobó por amplia mayoría en diciembre de 2022 una ley para blindarlo. Hace 10 años, cuando se dictó la histórica sentencia, 35 Estados tenían prohibiciones legales o constitucionales sobre los matrimonios entre personas del mismo s**o. Solo ocho habían promulgado leyes que permitían explícitamente esas uniones. Diez años después, al menos nueve Estados han presentado proyectos de ley destinados a bloquear las nuevas licencias de matrimonio para las personas LGTBQ+ o han aprobado resoluciones instando al Tribunal Supremo a derogar el caso Obergefell lo antes posible, según el grupo de defensa Lambda Legal, de ahí que la apelación de Davis pueda catalizar la ofensiva conservadora contra millones de estadounidenses.

Algo parecido a lo que sucedió con otra sentencia histórica, la del caso Roe vs Wade, que consagró constitucionalmente el derecho al ab**to en 1973 y que fue derogado en 2022 por un Supremo hecho a imagen y semejanza de Trump. Como en el caso del ab**to, en el que el republicano se pone de perfil para no contrariar a su base electoral —y en especial a los cristianos evangélicos— defendiendo que legislen los Estados, y no el Gobierno federal, la derogación de Obergefell podría dar la puntilla a un derecho peleado durante décadas. Hace un mes, la Convención Bautista del Sur, la mayor denominación cristiana del país, votó por abrumadora mayoría a favor de “la derogación de las leyes y sentencias judiciales, incluida la de Obergefell contra Hodges, que desafían el diseño de Dios para el matrimonio y la familia”.

Aunque una amplia mayoría de estadounidenses está a favor de la igualdad de derechos en el matrimonio, el apoyo parece haberse debilitado en los últimos años, según el instituto Gallup: el 60% de los estadounidenses apoyaba los matrimonios entre personas del mismo s**o en 2015, porcentaje que aumentó hasta el 70% en 2025, pero que se ha estancado desde 2020.

Por cierto, la pareja a la que Davis negó la licencia acabó casándose, después de que el personal de su oficina expidiera las licencias por delegación, pero eliminando su nombre del formulario. Para evitar casos similares, el Estado de Kentucky promulgó una ley para eliminar los nombres de todos los secretarios del condado de las licencias matrimoniales.

El recurso de una exfuncionaria que impidió un enlace gay por razones religiosas pide que se derogue la ley, vigente desde 2015

20/07/2025
17/07/2025

Está el horno para bollos · Episode

Desde 2018, World Athletics impone a los atletas afectados por hiperandrogenismo o DSD (intersexuales, con diferencia de...
10/07/2025

Desde 2018, World Athletics impone a los atletas afectados por hiperandrogenismo o DSD (intersexuales, con diferencia de desarrollo sexual, porque su organismo produce más testosterona de la considerada por la ciencia como normal para el género femenino) rebajar con estrógenos su nivel de testosterona si quieren participar en pruebas internacionales entre los 400 y los 1.500m. La normativa, que fue creada ad hoc contra Semenya, fue validada un año más tarde por el tribunal de arbitraje privado, el TAS, con sede en Suiza y financiado por el Comité Olímpico Internacional (COI), y avalada finalmente por el Tribunal Federal Supremo suizo un año más tarde en aras de la “equidad de las competiciones”. Semenya logró una primera victoria en Estrasburgo cuando el TEDH, en 2023, decretó que la triple campeona mundial sufrió discriminación por parte de la federación, así como un atentado a su vida privada, y concluyó que Semenya “no ha gozado de suficientes garantías institucionales y procesales en Suiza para permitirle que sus demandas fueran examinadas de forma efectiva”.

El Tribunal de Derechos Humanos avala a la deportista que fue obligada a hormonarse para correr, pero rechaza que se violara su derecho a la vida privada y que fuera discriminada

"Hacer un networking de mujeres o un encuentro entre mujeres y niñas en Estados Unidos se ha convertido en un acto casi ...
20/05/2025

"Hacer un networking de mujeres o un encuentro entre mujeres y niñas en Estados Unidos se ha convertido en un acto casi revolucionario. Las empresas con agenda de igualdad se arriesgan a perder contratos. Y algunas están recibiendo cartas oficiales, al más puro estilo maccarthiano, pidiéndoles que confirmen que no tienen políticas de diversidad de género. Si echan un vistazo a las páginas web de las firmas españolas en EE.UU., se darán cuenta inmediatamente de las que están resistiendo y las que ya han hincado la rodilla ante la Santa Inquisición trumpiana (curiosamente sin que la prensa española se haya hecho eco).

El movimiento antidiversidad no es solo una reacción social pendular al exageradísimo wokismo de los últimos años, sino que está dirigido políticamente. Cristalizó en el 2021 cuando el senador Josh Hawley dedicó todo su discurso de la convención republicana a “recuperar la masculinidad” y defender que hay que educar a los niños (no las niñas) en la competitividad, la fuerza, ho­nestidad y valentía, como si esos valores fuesen solo de hombres. Desde entonces todo ha ido a más y el capitán de la antidiversidad mora ahora en la Casa Blanca: Stephen Miller, el subdirector del Gabinete de Trump. Comparado con este auténtico obseso de la antidiversidad, Steve Bannon era un bendito.

A la antidiversidad le sobran altavoces y medios, porque se le han unido varios tech bros (por convicción o torpeza) y, sobre todo, una gran parte del mundo del venture capital tecnológico (que son los que dirigen a Trump en la sombra). Son hombres que, a pesar de operar en un área absolutamente dominada por hombres y tener todo el poder y dinero del mundo, van de víctimas. Disfrazan la antidiversidad de lucha por la meritocracia y tienen una fijación con eliminar las políticas de diversidad de las universidades. Pura hipocresía, porque todo el mundo sabe que ellos sueltan cantidades inimaginables de dinero a las mejores universidades americanas, asegurando que sus propios familiares tengan acceso a ellas. Meritocracia te doy que para mí no tengo.

En el sector progresista hay ahora un movimiento que reivindica que son los chicos (especialmente los jóvenes varones blancos de clase obrera) y no las chicas los que están “en crisis”. Lo lidera Richard Reeves, del Instituto de Hombres y Niños, que ha recibido la friolera de 26 millones de dólares de Melinda Gates. Argumentan que los chicos van por detrás de las chicas en educación y –en el estrato social más bajo– también en empleo. No les falta razón en apuntar que esos chicos necesitan ayuda, porque los trabajos simples de manufactura que solían hacer están desapareciendo. Y más que van a desaparecer con la robotización y tecnología (capitalizada, irónicamente, por los tech bros). Pero desa­fortunadamente, este bienintencionado movimiento está dando alas a los antidiversidad, porque les permite decir que hasta los progresistas reconocen que los discriminados son los hombres blancos y no las mujeres.

En España no tenemos tech bros ni venture capital trumpistas, pero ya se ha puesto de moda que los chicos se quejen del hembrismo (es decir, de que se les consiente más a las chicas que a los chicos). Y muchos jóvenes varones, que se están moviendo políticamente hacia la extrema derecha, se sienten víctimas. Bien es cierto que entre ellos hay de todo: desde muchos niños bien de mocasines y polos Lacoste –que lo que tienen que hacer es dejar de quejarse y ponerse a currar– hasta muchos jóvenes sin medios de barrios periféricos y el mundo rural para los que el futuro se avista difícil, sin que los políticos les den solución alguna.

Como en España casi siempre vamos dos capítulos por detrás en tendencias globales, todavía tenemos a la gente empeñada en la lucha cultural contra el wokismo. Y eso a pesar de que aquí ha sido una tendencia impostada, porque los wokes en España son cuatro gatos (aunque a uno de esos gatos la hicieron ministra). Pero haríamos bien en darnos cuenta de que el wokismo es ya cosa del pasado. Y de que lo que se nos viene ahora encima –de forma real o impostada– es la antidiversidad, que ya está haciendo estragos en Estados Unidos."

Hacer un networking de mujeres o un encuentro entre mujeres y niñas en Estados Unidos se ha convertido en un acto casi revolucionario. Las empresas con agenda de

Lucy Cooke (Hastings, 54 años) desafía a todo aquel que siga convencido de que, en el mundo animal, los machos son la pa...
02/02/2025

Lucy Cooke (Hastings, 54 años) desafía a todo aquel que siga convencido de que, en el mundo animal, los machos son la parte promiscua, agresiva, dominante y grande y anima a vérselas con las leonas, que tienen relaciones sexuales con todos los leones de la manada para proteger a sus cachorros; o con las suricatas, que asesinan a sus competidoras y sus crías; o con el pez anémona o pez payaso —sí, el de Buscando a Nemo—, que cambia de inmediato su s**o cuando muere la hembra dominante, y enseguida pasa a tener relaciones con el hijo. O con las hembras de los bonobos, que mantienen relaciones lésbicas y construyen una complicidad indestructible. O con las orcas posmenopáusicas, cuya sabiduría las convierte en líderes de la manada…

Cooke, que estudió Zoología en Cambridge bajo la tutela del reconocido divulgador Richard Dawkins es, así mismo, una firma presente en los medios británicos, además de una premiada documentalista. En su tercer ensayo, Hembras (Ed. Anagrama), desbarata la concepción victoriana del mundo animal, que ha condicionado durante décadas la visión de los científicos, y firma un canto desacomplejado a favor de la diversidad. En una taberna del barrio londinense de Peckham Rye disfruta de unas anchoas del Cantábrico y una copa de tinto español de garnacha, defiende apasionadamente la plasticidad sexual de la naturaleza, provoca a su interlocutor al cuestionar su capacidad de producir es***ma y defiende la necesidad de aplicar un barniz radical de feminismo a la visión darwinista del mundo.

Pregunta. No tiene problema en manifestar su admiración por Darwin, pero a la vez señala su gran problema: observar el mundo desde una mirilla victoriana.

Respuesta. Darwin era un científico increíblemente meticuloso. Tardó siete años en publicar El origen de las especies porque pensó que primero necesitaba convertirse en un experto en percebes. Era muy metódico. Por eso resulta tan sorprendente que estuviera tan equivocado respecto a las hembras de las especies. Y la razón reside en la opinión cultural de la época, según la cual la hembra debía ser pasiva, coqueta y sumisa. Así es como las veía él.

P. Pero usted tampoco tiene problema en admitir su sesgo feminista.

R. Todos debemos reconocer que, por mucho que queramos que la ciencia sea objetiva, los científicos son seres humanos. Todos tenemos un sesgo. Pero si lo admites abiertamente, si eres humilde al respecto y reconoces que no eres inmune a ese sesgo cultural, es un primer paso hacia el progreso.

P. Orcas posmenopáusicas que lideran a la manada, leonas promiscuas o hembras de chimpancés pigmeos, los bonobos, que disfrutan del s**o lésbico y dominan a los hombres. ¿Qué conclusión ha sacado?

R. Creo que lo más importante que ilustra mi libro es la diversidad. Cuando contemplas todas las opciones que existen en la sexualidad, en la identidad de género, en el s**o, en los papeles sexuales que existen en el reino animal, entiendes la razón de esa diversidad. Y por eso cuando ves esa misma diversidad en nuestra especie, comprendes que es algo normal. Es precisamente el motor que hace avanzar la evolución. Si no tuviéramos esa diversidad, no cambiaríamos, no evolucionaríamos.

P. Es un planteamiento muy oportuno ante la llegada de un Donald Trump que ha declarado la guerra a las identidades de género y las ha reducido a dos.

R. La presión cultural quiere que el género sea binario. Porque así ha sido siempre en la cultura occidental. En Polinesia, por ejemplo, hay siete géneros. La declaración de Donald Trump, en su discurso inau­gural, me parece un retroceso escandaloso. No es verdad. La expresión del género es algo terriblemente complejo, y lo sabemos.

P. Queremos orden en el caos de la naturaleza. Lo binario nos reconforta.

R. Una de las grandes revelaciones que tuve al trabajar en este libro fue la plasticidad del s**o. Para nosotros, los humanos, parece algo fijo. En el caso de los varones, producen es***ma y ahí acaba todo. Pero en otras criaturas, el s**o es enormemente flexible. Y tiene sentido para muchas especies desde un punto de vista evolutivo.

P. Como el pez payaso, que se transforma de varón a hembra. O el topo común…

R. El topo común o topo de jardín tiene lo que se llama ovotestis [una gónada con aspecto testicular y ovárico]. Sus ovarios tienen en parte tejido testicular. Durante la temporada de reproducción, sus ovarios producen óvulos. Y por eso es hembra. Pero fuera de esa temporada, parte de su gónada se encoge, y los tejidos testiculares se hinchan. Produce un montón de testosterona, y puede excavar muy profundo para proteger su despensa de gusanos e intrusos saqueadores

P. ¿Todo debe cuestionarse? ¿O abusa de las excepciones para cuestionar la regla?

R. La teoría de la selección sexual de Darwin es brillante, y puede aplicarse a muchas especies. Pero está incompleta. Lo apasionante del periodo que vivimos es que nos obliga a abrir nuestras mentes y contemplar el mundo de un modo diferente. Pone en duda definiciones antiguas sobre el poder.

P. Por ejemplo…

R. Piensa en el tamaño. La idea de que los machos son siempre de mayor tamaño que las hembras, especialmente en los mamíferos, ya no es tan definitiva. Un estudio reciente señala que solo ocurre en el 45% de los mamíferos. La mayoría de las especies son monomórficos. Macho y hembra miden lo mismo. Y en un 15% de los casos, las hembras tienen mayor tamaño.

P. O la homosexualidad, para buscar placer y construir vínculos.

R. Desde el prisma victoriano, la idea de la homosexualidad en el mundo animal no tenía ningún sentido. Era un despilfarro de energía. Pero el s**o es también un vehículo maravilloso para crear vínculos muy poderosos. Genera mucha oxitocina, la hormona que crea lazos. No solo con miembros del s**o opuesto. Los monos capuchinos machos tienen un montón de s**o entre ellos. Como entre las hembras de los bonobos. Forjan una relación entre ellas que las ayuda a dominar a los machos. Es evidente que el s**o es algo más que pura reproducción.

P. ¿Qué reacciones han provocado sus descubrimientos?

R. Me he encontrado a padres con niños trans, o a personas trans, que han venido a mis conferencias y me han dado las gracias por escribir el libro. No perseguía ninguna agenda política. De hecho, soy una mujer heterosexual. Pero tengo la mente muy abierta y un montón de amigos con sexualidades y géneros diferentes. Si he sido capaz de aportar algo de conocimiento científico respecto a la gloriosa importancia que la diversidad tiene para nuestra propia evolución, con eso me considero feliz.

La divulgadora británica publica un ensayo que desbarata la visión victoriana de las hembras. Dice que todos tenemos un sesgo y que asumirlo es un paso hacia el progreso

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