Tabula Rasa

Tabula Rasa Bienvenidos a Tabula Rasa, un espacio para hablar de psicología, educación, relaciones sociales y en general, sobre la fascinante conducta humana.

🌀Esta semana ha sido una de esas en las que el mundo parece más pesado. Hay varias razones para esto. Una de ellas es un...
05/03/2026

🌀Esta semana ha sido una de esas en las que el mundo parece más pesado. Hay varias razones para esto. Una de ellas es un virus que me ha obligado a quedarme en cama por unos días, forzándome a detenerme cuando quizás no lo habría hecho por mi cuenta.

Desde aquí, rodeada de silencio, noticias preocupantes y ese murmullo colectivo de incertidumbre que parece invadir el mundo, me siento como si todo estuviera al borde de romperse. He reflexionado mucho sobre algo sencillo y esencial: la necesidad de calma y de refugio humano.

La casa con luz ✨

Hubo un tiempo en que el mundo parecía moverse demasiado rápido. Las noticias hablaban de tormentas lejanas que cada día se sentían un poco más cerca. La gente caminaba con el ceño fruncido, como si esperaran algo que nadie podía nombrar.

Entre ellos había una mujer que también sentía esa inquietud en el aire. No era exactamente miedo. Era más bien una sensación de fragilidad, como cuando uno mira el mar y sabe que puede cambiar de humor en cualquier momento.

Un día, se enfermó y tuvo que quedarse en casa. Al principio, lo percibió como una interrupción injusta. Tenía cosas que hacer, personas que ver y el mundo que seguir sosteniendo.

Pero el cuerpo, cuando decide parar, tiene una sabiduría antigua.

Desde la cama, comenzó a notar pequeñas cosas que antes pasaban desapercibidas: la luz que entraba por la ventana, el silencio de la tarde, el mensaje inesperado de alguien que preguntaba cómo estaba.

Y entonces, recordó algo importante. ✨

Cuando el mundo se vuelve incierto, no siempre necesitamos respuestas. A veces, necesitamos casa.

No una casa de paredes, sino de personas.

Personas que saben quedarse. Que no solucionan el mundo, pero lo hacen un poco más habitable. Que no eliminan la tormenta, pero ofrecen un lugar donde esperar a que pase.

Esa noche, pensó que tal vez la calma no significa que todo esté bien. Significa saber que, cuando el viento sopla fuerte, no estamos solos en la orilla.

Y que hay manos, voces y presencias que, incluso en los días más inciertos, siguen encendiendo pequeñas luces para que el camino no se desvanezca por completo.❤️

17/02/2026

🌊Hay un lugar donde el mar aprende a no ser solo mar.
Y la tierra deja de ser solo tierra.
Se llama Yialós. Orilla en griego.

No es océano abierto.
No es firmeza absoluta.
Es el punto exacto donde la ola llega, se deshace… y vuelve.

Dicen que en la orilla nada permanece igual.
El agua toca la arena, la arena se humedece,
y aunque parezca que todo regresa a su sitio,
algo siempre cambia.

La terapia se parece mucho a eso.

No es el mar embravecido de la emoción pura.
Tampoco es la tierra seca de la razón que todo lo explica.
Es la orilla.
El lugar donde lo que duele puede acercarse sin ahogarte.

En el Yialós no se obliga al mar a calmarse.
Ni se le exige a la tierra que se ablande.
Solo se permite el encuentro.

El paciente llega como ola:
a veces violento,
a veces cansado,
a veces apenas un suspiro.

El terapeuta no es faro,
ni puerto,
ni salvavidas heroico.
Es orilla. ✨

Presencia firme,
pero flexible.
Capaz de sostener la fuerza del agua
sin romperse.

En cada sesión, algo avanza y retrocede.
Se dice.
Se calla.
Se recuerda.
Se vuelve a guardar.

Como las olas.

Y poco a poco, sin que nadie lo note del todo,
la arena cambia de forma.
Las piedras se suavizan.
Lo que antes cortaba, ahora acaricia.

Eso es la terapia.
No es eliminar el mar.
No es secar la herida.
Es aprender a habitar la orilla
sin miedo al movimiento.

Porque el mar siempre volverá.
Pero cuando uno conoce su Yialós,
ya no se siente perdido.

Sabe que existe un lugar
donde puede llegar,
romperse un poco,
y volver a empezar. ❤️‍🩹

💫Estoy de viaje en Roma con mi familia y, entre pasos antiguos y mármoles que saben demasiado, me detengo ante Laocoonte...
10/01/2026

💫Estoy de viaje en Roma con mi familia y, entre pasos antiguos y mármoles que saben demasiado, me detengo ante Laocoonte. Una vez más, sobrecogida.

A veces, en consulta, me siento como él.
Veo la serpiente antes de que apriete, intuyo el n**o antes de que ahogue, la verdad aparece clara y feroz, casi gritando, y, sin embargo, callo.

No por ignorancia,
no por cobardía,
sino por respeto.

Porque el terapeuta no está para arrancar la venda de golpe, ni para señalar con el dedo lo que aún no puede mirarse sin romperse, estamos para sostener el silencio fértil, ese en el que el paciente empieza, muy despacio, a escuchar su propia voz.

Acompañar no es salvar, es quedarse cerca mientras el otro aprende a ver, es confiar en que el tiempo, cuando no se fuerza, también cura.

A veces la verdad necesita espacio,
otras, simplemente, tiempo,
y casi siempre, alguien que no hable demasiado,
pero que no se vaya. ✨
⛪️

✨Este año he entendido algo esencial:que llegar hasta aquí ya es un acto de valentía. Estar vivos, con lo que somos y co...
31/12/2025

✨Este año he entendido algo esencial:
que llegar hasta aquí ya es un acto de valentía. Estar vivos, con lo que somos y con lo que nos falta, ya merece una pausa y una sonrisa honesta.

Ojalá este nuevo año no nos pida perfección, sino presencia. Que encontremos un faro como el de la foto dentro de nosotros.

Que sepamos aceptar lo que no fue,
confiar en que a veces lo que no llega también cuida, y recordar que la vida, incluso cuando duele, sigue siendo profundamente valiosa.

💫Que el 2026 nos encuentre cultivando lo invisible: hábitos que sostienen, vínculos que abrigan, proyectos con sentido y pasiones que nos saquen de nosotros mismos.

💫Que no olvidemos que la felicidad no es un destino fácil, sino un trabajo diario hecho de amabilidad, responsabilidad emocional
y un poco de humor cuando todo se pone intenso (porque se pondrá).

💫Ojalá sepamos amar sin tanta prisa,
mirar sin tanto juicio y volver, si nos perdemos, a esos lugares, personas o ideas donde una vez amamos la vida.

Si estás leyendo esto,
sí: tienes motivos para felicitarte.
Y también para ilusionarte.

Feliz año.
Con todo mi cariño. Sara Ruiz 🤍 ❤️

Esta Navidad me encuentra leyendo Elogio de las virtudes minúsculas de Natalia Ginzburg, y algo dentro de mí baja el vol...
21/12/2025

Esta Navidad me encuentra leyendo Elogio de las virtudes minúsculas de Natalia Ginzburg, y algo dentro de mí baja el volumen.

No habla de brillos ni de grandes propósitos.
Habla de estar, incluso cuando cuesta.
De no traicionarse.
De sostener lo pequeño cuando el año ha pesado más de la cuenta.

Pienso que quizá eso es la Navidad para muchos:
no la mesa perfecta,
sino la decencia en el cansancio,
la ternura en lo cotidiano,
la honestidad cuando nadie mira.

Las virtudes minúsculas no salvan el mundo,
pero salvan días.
Y a veces, salvar un día ya es suficiente ✨

Esta Navidad no me deseo grandes cosas.
Me deseo verdad.
Calma.
Y seguir siendo humana, incluso en lo frágil 🤍

Este fin de semana estuve en una casa rural con mi familia. En ese silencio que solo se escucha lejos de todo, me encont...
23/11/2025

Este fin de semana estuve en una casa rural con mi familia. En ese silencio que solo se escucha lejos de todo, me encontré con un pequeño estanque. En apariencia apacible, perfecto. Pero cuando me acerqué, pude ver que en el fondo descansaba un limo antiguo, casi invisible desde fuera. Cada persona guarda dentro de sí un estanque parecido. Un lugar íntimo donde conviven emociones, recuerdos, heridas antiguas y la parte más auténtica de quienes somos. La superficie a veces se muestra serena; otras, basta un gesto o un pensamiento para remover lo que estaba dormido en el fondo.

Nuestro estado interno es esa forma en la que estamos siendo por dentro. La música silenciosa que acompaña nuestros días. Lo que nos calma, lo que nos agita, lo que intentamos entender. Y, como en todo estanque, no todo se ve a simple vista. Mostramos lo cotidiano en la superficie: la sonrisa, la organización, la calma aparente. Pero en el fondo descansa el limo hecho de experiencias que pesan, miedos que callamos, deseos que aplazamos y verdades que aún no hemos tenido tiempo de mirar. No es algo negativo: ese fondo guarda piezas esenciales de nuestra historia. A veces necesitamos quietud, dejar que el agua repose y que todo se asiente. Y en otros momentos toca remover. Sí, aunque enturbie la superficie. Aunque nos asuste ver la nube que surge cuando movemos el fondo. Pero es en esa turbidez honesta donde suele aparecer nuestro self auténtico: el yo que no intenta complacer, sino simplemente ser.

La terapia acompaña precisamente este movimiento. Invita a saber cuándo es tiempo de descanso y cuándo de exploración. No para limpiar el estanque de su historia, sino para comprenderla, reconciliarnos con ella y dejar de temer lo que surge de sus profundidades.

Porque igual que ese estanque que encontré en la casa rural, nuestro mundo interno puede parecer tranquilo desde fuera, pero guarda una profundidad que merece ser mirada con suavidad y valentía. Ahí, entre la claridad y el limo, empieza siempre el encuentro con nuestro yo más verdadero. A veces para encontrarlo solo hace falta atreverse a remover un poco el agua.

💫Anoche terminé este libro que me lleva acompañando desde hace una semana. Es uno de los más bonitos que he leído este a...
18/11/2025

💫Anoche terminé este libro que me lleva acompañando desde hace una semana. Es uno de los más bonitos que he leído este año, precisamente porque no huye de la oscuridad… esta vez el cuento no lo inspira un paciente sino una novela, pero podría ser una historia real… El vínculo entre una madre y su hijo, desde la herida. ❤️‍🩹

“Quien supo quedarse”

(Un cuento del alma sobre el amor que no huye de lo roto)

Él no sabía amar sin herirse.
O, mejor dicho, sin herir.
Desde pequeño había aprendido que todo lo que se tocaba con el corazón terminaba rompiéndose.
Y así vivía: cubierto de defensas, de sarcasmos, de soledad.
Con el alma hecha una habitación sin ventanas.

Y entonces apareció ella.
No como un faro,
sino como una lámpara encendida en su misma oscuridad.
No le pidió que cambiara.
No trató de curarlo.
Simplemente se quedó.

Se quedó en sus silencios.
En sus huidas.
En sus días de barro.
Y poco a poco, con una paciencia antigua, le enseñó algo que él nunca había imaginado:
que también se puede amar desde lo roto.
Que no hace falta estar sano para ser digno.
Que la herida no es el final de la historia,
sino el lugar donde alguien puede sentarse contigo sin miedo.

Él pintaba para no gritar.
Sus cuadros eran tormentas, cicatrices, rabia.
Un día, ella miró uno de esos lienzos y le dijo:

“Si algún día el mundo ve en esto algo valioso,
prométeme que me pintarás desnuda.
Pero no para mostrarme.
Sino porque yo también tengo mis sombras.
Y quiero que las pongas junto a las tuyas.”

Él se rió.
O intentó hacerlo.
Porque en ese instante supo que ella había visto todo lo que él escondía…
y no se había ido.

Años más tarde, cuando el cuadro se vendió,
ya no estaba.
Ella.
La única que supo amarlo desde la herida.
No por pena.
Sino porque sabía amar en la oscuridad sin buscar encenderla.

Y él, rodeado de fama, de dinero, de elogios vacíos,
entendió al fin
que hay personas que no vienen a salvarte.
Vienen a mirarte entero,
y a quedarse en lo que nadie más soporta ver.

Y que cuando se van,
no dejan solo una ausencia.
Dejan una certeza:
esa fue la forma más honesta de amor que conociste.

17/11/2025
🌊La orilla y la bellota 🌳A veces, frente al mar, comprendo lo que Irvin Yalom quiso decir.La terapia, como la marea, no ...
13/10/2025

🌊La orilla y la bellota 🌳

A veces, frente al mar, comprendo lo que Irvin Yalom quiso decir.
La terapia, como la marea, no empuja, no fuerza, no enseña a nadar.
Solo retira los obstáculos: las piedras del miedo, los sedimentos del dolor,
y deja que algo en el fondo respire, se expanda, crezca.

El individuo, dice Yalom, se desarrollará plenamente
como la bellota que se convierte en roble,
si se le da espacio, tierra y tiempo.
Y yo pienso en esa bellota cuando escucho el silencio de mis pacientes,
cuando siento cómo sus raíces buscan el centro de sí mismos.
No los salvo, no los dirijo.
Solo aparto la arena para que la semilla vea la luz.

En la playa entiendo que el mar hace lo mismo conmigo.
No me pide nada, no me repara.
Solo me deja estar,
y en ese estar,
algo en mí germina.

✨Quizá la calma y la nostalgia sean eso:
los latidos de una vida que se despliega sin ruido,
como la última ola que se retira,
dejando a la vista la forma exacta del ser que siempre fui.

✨Hoy es el Día Mundial de la Salud Mental, y me gustaría recordarnos algo:la salud mental no vive solo en las consultas,...
10/10/2025

✨Hoy es el Día Mundial de la Salud Mental, y me gustaría recordarnos algo:

la salud mental no vive solo en las consultas, ni se resuelve con frases de autoayuda o respiraciones profundas.

Se cultiva en la tierra de lo cotidiano:
en trabajos que no nos exprimen, en viviendas seguras,
en horarios que dejan espacio para la vida,
en vínculos que no duelen y comunidades que acompañan.

La terapia puede ser un faro, sí.
Pero sin un entorno digno, sin relaciones sanas y sin una red que sostenga,
ninguna mente puede descansar del todo.

Somos seres profundamente relacionales.
Nuestra salud mental se teje entre miradas que comprenden,
abrazos que no juzgan, conversaciones sinceras y silencios compartidos.

Cuidar la mente no es solo introspección:
es construir un mundo donde vivir no sea una batalla diaria.

Que este día no se quede en un eslogan,
sino en una llamada a cuidar el tejido que nos une:
las personas, los lazos, las condiciones de vida que hacen posible la calma.

🌿 La salud mental también es justicia social, comunidad y vínculo humano.

🎼 El tempo justo 🎼(Cuentos del alma).Una mujer llegó a terapia con el alma llena de notas sueltas.Era música, pero últim...
07/10/2025

🎼 El tempo justo 🎼
(Cuentos del alma).

Una mujer llegó a terapia con el alma llena de notas sueltas.
Era música, pero últimamente sentía que su vida sonaba desafinada.
Todo iba demasiado rápido.
El trabajo, las expectativas, el mundo.
Había días en los que ni siquiera podía escucharse a sí misma.
Sentía que algo dentro de ella se había perdido.
No sabía si era el deseo, el sentido o simplemente la calma.
Solo sabía que estaba agotada de correr sin saber hacia dónde.

La terapeuta la escuchaba con atención,
y después de varias sesiones, le dijo algo que no estaba en ningún manual:
—¿Sabes lo que me pasa cuando te escucho hablar?
Siento que estás intentando tocar una sinfonía en Presto,
cuando tu alma necesita un Andante.
La paciente levantó la mirada, confundida.
—La música no se toca toda al mismo tempo —continuó la terapeuta—.
Hay piezas que exigen velocidad.
Otras, lentitud.
Y muchas veces, lo más difícil no es saber tocar…
sino saber esperar.

Hacer una pausa.
Respetar el silencio entre nota y nota.
—¿Crees que estoy viviendo demasiado deprisa? —preguntó la mujer.
—Creo que estás tocando la partitura de otro.
Y que ha llegado el momento de recuperar tu tempo.
El que te hace bien.
El que te deja ser.
El que no te ahoga en ruido, sino que te permite escuchar tu melodía más profunda.

La mujer no respondió enseguida.
Pero algo en su cuerpo pareció aflojarse,
como un instrumento afinado al fin.
Y en ese instante,
entre el silencio compartido y la comprensión que no necesita palabras,
ambas supieron que ahí empezaba la verdadera música.
Pd. Gracias por los origami 🙏🏻✨
🎶

✨ Semana de la Salud Mental ✨Hay un silencio que atraviesa a muchos niños y jóvenes. No es calma, es cansancio, confusió...
05/10/2025

✨ Semana de la Salud Mental ✨

Hay un silencio que atraviesa a muchos niños y jóvenes. No es calma, es cansancio, confusión, búsqueda. Buscan sentido, pertenencia y esperanza en un mundo que a veces los exige más de lo que los abraza.
No son “de cristal”. Son de piel fina y mirada profunda. Sienten más porque ven más. Crecen entre ruido, pantallas y presión, intentando encontrar su lugar en un tiempo que corre demasiado rápido.

Cuidar su salud mental no es solo enseñar a “gestionar emociones”: es acompañarlos, escucharlos sin juicio, devolverles el derecho a sentirse vivos, incluso cuando duela.

La revolución que necesitamos no es producir más, sino sentir mejor.
Y esa revolución empieza en cada aula, en cada casa, en cada mirada que escucha de verdad.

💙 Cuidar la mente joven es cuidar el alma del mundo.

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