18/03/2026
Esta semana en Radio Voz, Ana, una de nuestras psicólogas, habló sobre los padres/madres helicóptero.
Los padres/madres helicóptero, agenda, bocadillo… son aquell@s progenitores que pretenden controlar y organizar vida de sus hij@s por completo. Actúan con la mejor de las intenciones pero, sin duda, menoscaban la libertad de sus hij@s.
Revisan de manera constante las tareas, los deberes, los exámenes y las actividades generando en ellos una dinámica de auténtica dependencia. Como consecuencia de esto, a l@s niñ@s les cuesta más aprender a responsabilizarse de sus actividades, obligaciones e intereses.
Esta relación resulta tóxica, pues se encierra a l@s niñ@s en una burbuja hiperprotectora. Estos niños están sobreestimulados, no toleran la frustración ni el aburrimiento ya que solo saben representar el papel pasivo al que han sido acostumbrados.
Por lo tanto estos papás y/o mamás:
• Toman decisiones por sus hij@s en todos los ámbitos de su vida.
• Vigilan cada movimiento e intentan complacer a sus hij@s por cada detalle y de manera inmediata.
• Resuelven los conflictos de sus hij@s e intentan siempre darles soluciones.
• Hablan en plural: “¡Cuánto tenemos que estudiar en este tema!”, “¡Qué cantidad de deberes nos han puesto!”, etc.
Esa necesidad obsesiva de tenerlo todo bajo control acaba siendo devastadora para los padres, los cuales acaban extenuados. Intentan ofrecerles a sus pequeños una vida llena de perfección, amor y cuidado, ofreciéndoles todos los recursos a los que pueden acceder y evitando que cometan errores que por edad deberían cometer.
Ambas partes terminan frustradas y extenuadas, provocando grandes complejos y problemas emocionales.
A los niños debemos educarles con cariño y atención. No podemos entrometernos en las distintas esferas que componen su vida ni responsabilizarnos de sus obligaciones.
Protección y sobreprotección no son lo mismo. La protección hacia nuestros hijos es un aspecto vital. La sobreprotección, en cambio, tiene un claro efecto limitante y perjudicial.