03/02/2026
Ayer Ana, nuestra psicóloga, habló en Radio Voz sobre la rigidez cognitiva que es la dificultad para adaptar pensamientos, creencias o conductas ante situaciones nuevas o cambiantes, dando como resultado una falta de flexibilidad mental que impide ver otras perspectivas o modificar planes, incluso cuando son ineficaces, lo que puede generar estrés, conflictos y estancamiento personal.
Muchas veces nos cuesta modificar nuestros pensamientos y actitudes para adaptarnos al entorno. Esa imposibilidad que nos exige mantenernos en un mismo camino, para evitar posibles «sorpresas» en contextos más o menos inesperados, es lo que llamamos inflexibilidad cognitiva.
Características Principales:
• Incapacidad de cambio
• Pensamiento literal y estructurado
• Necesidad de control
¿Cómo se manifiesta? En la vida diaria con malestar o frustración ante retrasos, cambios de planes o rutinas alteradas. En las relaciones con problemas para entender o aceptar otros puntos de vista, afectando vínculos sociales y familiares y a nivel personal con dificultad para el crecimiento, aprendizaje y adaptación a nuevos contextos.
La rigidez cognitiva se da frecuentemente en el Trastorno del Espectro Autista (TEA), trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), trastornos de ansiedad, depresión mayor, trastornos de personalidad (especialmente límite) y condiciones neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer.