21/09/2020
Quiero compartir mi historia y esta imagen tan personal porque espero que pueda inspirar a otras que están pasando por una situación similar, para que nunca se rindan ante sus sueños y sepan que nunca eres demasiado joven para tener un problema en tus pechos.
Al ser diagnosticada con cáncer de mama a los 26 años supimos que tener un bebé saludable probablemente no sería posible, pero nunca perdimos la esperanza.
Después de años de quimioterapia y tratamiento hormonal me di cuenta de que mi cuerpo no se había rendido, porque me quedé embarazada solo un mes después de mi primer ciclo.
El sentimiento al escuchar el latido de nuestro bebé a las 6 semanas fue indescriptible. Todos nuestros sueños se estaban volviendo realidad, pero sabíamos que esos 9 meses no serían fáciles.
Yo me sentía al límite constantemente, preguntándome si sería capaz de proveer lo necesario para tener un bebé saludable.
Debido a la mastectomía solo uno de mis pechos produjo leche, así que ahora tiene el doble de tamaño que el otro.
Ya en el embarazo era consciente de que esto sucedería, pues la asimetría era obvia. Aun así, cada vez que amamanto a mi bebé, recuerdo lo asombroso que es mi cuerpo. Mi único pecho “funcional” ha sido capaz de producir suficiente leche para amamantar exclusivamente a Javi desde el día que nació, lo cual creo que es increíble.
Para mi, no hay mejor sentimiento en el mundo que el que siento cuando amamanto a mi hijo, sobre todo sabiendo que jamás me rendí ante la esperanza de algún día sostenerlo en mis brazos.
Nuestro camino en la lactancia no ha sido el más fácil, ambos hemos colapsado en ocasiones, pero para mí es una prueba de que a menudo, con determinación y paciencia, muchas cosas que dudas si serán posibles, lo son.
Foto: Sophie Darwin Photography
Autor: Dra. Rocío Santiago - Pediatra en Apodaca y Asesora en Lactancia Materna. Vía: unamamamodelo