07/12/2025
Y LO VOY A DECIR No todo el que trabaja con caballos pertenece al mundo del caballo.
Pertenecer no es usar su imagen, ni su fuerza, ni su nobleza como reclamo.
Pertenecer es cuidar, incluso cuando nadie mira.
Hay lugares que hablan de ayuda, de conciencia, de crecimiento personal…
pero olvidan algo esencial:
los caballos no son un medio,
son una responsabilidad viva.
No basta con ofrecer experiencias bonitas si detrás hay carencias silenciosas.
No basta con un discurso sensible
cuando el cuidado no es coherente,
cuando el bienestar del caballo queda en segundo plano.
Los caballos sienten, sostienen, reflejan.
Dan más de lo que jamás se les reconoce.
Y lo mínimo que merecen es respeto real, presencia ética y compromiso diario.
Porque el verdadero trabajo con caballos no empieza en la sesión,
empieza en cómo viven,
en cómo son mirados,
en cómo son tratados cuando no hay público.
Este mensaje no va contra nadie…
va a favor de ellos.
De los caballos.
Y de quienes creemos que ayudar a otros empieza por ser honestos con lo que sostenemos.
Pertenecer es estar a la altura.
Todo lo demás… es apariencia.