15/12/2025
Cada diciembre pasa lo mismo en los centros de psicología.
La agenda empieza a moverse:
cambios de sesión, anulaciones, “ya retomamos en enero”,
“con las fiestas no voy a poder”,
“ahora estoy bastante bien”.
Y no porque de repente todo esté resuelto.
Sino porque en estas fechas aguantamos más, nos distraemos más y nos ponemos los últimos de la lista.
Pero llega enero (o febrero)…
y el teléfono no para.
Personas que necesitan empezar ya.
Que van con prisa.
Que llevan semanas —o meses— sosteniendo demasiado.
No es casualidad.
Lo que se pausa en diciembre, no desaparece.
Se acumula.
Las emociones no se toman vacaciones.
La ansiedad no espera a que pase Reyes.
Y el malestar que se posterga suele volver pidiendo urgencia.
No es una crítica.
Es una reflexión que vemos cada año desde dentro.
💭 Quizá la pregunta no sea
“¿lo dejo para después de las fiestas?”
sino
“¿qué necesito sostenerme mejor justo ahora?”