31/03/2026
Van entrando, observo.
Seres maravillosos: mamás y peques de entre 3 y 7 años me regalan un jaleo de impulsos vitales explotando como flores silvestres de mil colores y formas. Javier entra como un miura. Elena con ojos como platos y manos juntitas lo observa todo desde una esquina. Paula y Adriana sonríen y sus cuerpos hablan de curiosidad y ganas... Reconozco todas esas sensaciones en mí. Sonrío, por dentro, no se si también por fuera. Bien, bien, bien desde esta apertura puedo escuchar, podemos crear juntas.
El juego atrae la atención, entramos en el ritmo a través de nuestros cuerpos, lo creamos juntas, gana potencia, estamos dentro. Escucho y de ahí se da el siguiente paso, gozamos. Donde hay escucha, no hay fallo, me digo. De más intensidad, vamos bajando revoluciones y escuchando, escuchando, me topo con el Contact, quien me lo iba a decir. Raiz, vínculo, intimidad, esencia, claro! Eureka otra vez, si es que desde la escucha no hay fallo, me digo otra vez.
Gracias, gracias, gracias
̇on