30/03/2026
Deja de hacerte pequeña…
no naciste para ser fácil de llevar.
Porque en el fondo lo sabes. Lo has sentido mil veces. Cada vez que te callas algo que querías decir, cada vez que sonríes cuando en realidad estás incómoda, cada vez que eliges “no complicar” antes que ser honesta contigo. No es paz… es contención. Es una versión de ti que aprendió a no molestar para no perder.
Y claro, así todo funciona. No hay conflicto, no hay ruido, no hay miradas raras. Pero hay algo dentro de ti que se va apagando poco a poco. Tu cuerpo lo sabe. Se tensa, se cierra, se endurece. Porque sostener una versión pequeña de ti… pesa más de lo que parece.
No viniste aquí a ser cómoda para los demás. Viniste a ser tú. Con tu intensidad, con tu verdad, con ese punto que a veces incomoda pero que es real. Y cuando dejas de recortarte para encajar, pasan dos cosas: algunas cosas se caen… y tú por fin te sostienes.
Y desde ahí… ya no hay vuelta atrás. Porque una vez que te sientes de verdad, ya no te conformas con sobrevivir en pequeño.