13/02/2026
Cuando un avión “frustra” el aterrizaje, lo que en aviación se llama go-around, no es un fallo ni una situación de peligro: es una maniobra de seguridad totalmente prevista y entrenada. Significa que los pilotos deciden no continuar con el aterrizaje porque algo no cumple exactamente los parámetros ideales, por ejemplo velocidad, posición en la pista o instrucciones de la torre. En ese momento aplican más potencia, el avión asciende de forma controlada y se prepara para intentarlo de nuevo o dirigirse a otra pista. Es como si, al aparcar el coche, vieras que no has quedado bien alineada y decidieras salir y recolocarlo con calma. En cabina todo está protocolizado, coordinado con control aéreo y supervisado por instrumentos. No es una emergencia, es una decisión prudente. Y en aviación, prudencia siempre significa seguridad.