18/12/2025
La Navidad no siempre llega envuelta en luces bonitas ni en emociones ordenadas. A veces trae risas, otras silencios incómodos, recuerdos que aprietan o conversaciones que remueven más de lo esperado. Y está bien que sea así.
Estos días reúnen historias, vínculos y emociones muy distintas, y no todas tienen que ser alegres para ser válidas. Hay quien disfruta, quien se cansa, quien añora, quien se siente fuera de lugar o quien simplemente necesita un rato a solas después de la mesa llena.
Ojalá en estos encuentros haya espacio para escuchar(se), para no forzar sonrisas ni explicaciones, y para permitir que cada emoción tenga su lugar sin juicios. A veces el mejor regalo no es estar bien, sino poder estar como se está.
Que estos días sirvan, al menos, para tratarnos con un poco más de amor, un poco mas de compasión, por dentro y por fuera.