23/12/2025
La Muy Noble, Leal y Osada Tuna de Farmacia UCM les deseamos unas muy Felices Fiestas 🎅
💜 ¿Quién tiene la gracia? ¡! 💜
Muy Noble, Leal y Osada Tuna de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid
Plaza Ramón Y Cajal
Madrid
28040
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No sé si la Tuna te cae bien o mal, pero estoy seguro de que en algún momento de tu vida te has sentido arrastrado por su alegre música y el desenfado que transmiten sus actuaciones. Quizá desde la exigencia que trae la madurez hayas pensado que la Tuna no es lo que fue, y que de un grupo de jóvenes estudiantes universitarios educados con ganas de jarana y espíritu libérrimo, se ha pasado, en demasiadas ocasiones, a una suerte de individuos nada jóvenes, nada universitarios y nada educados que se endosan espuriamente el traje de Tuno con la misma ilusión que se endosarían el mono para colocarse ante una fresadora. Es decir, para ganarse un jornal, esta vez sonriendo, gracias al llamado panderetazo, una práctica a la que no me acabo de acostumbrar y que cuando Paquillo Salazar (Q.e.p.d.) y servidor fundamos la Tuna de Farmacia de Madrid, en 1948, teníamos restringida para momentos de ocasional penuria en desplazamientos geográficos poco cubiertos por el mecenazgo de alguna institución que solicitaba nuestra presencia y originaba el viaje.
Recuerdo que nuestra primera salida fue a los Laboratorios Navarro, propiciada por el bendito Ángel Navarro, a la sazón estudiante y recientemente fallecido, cuando era catedrático de la Facultad de Farmacia de Alcalá. Estaban ubicados en la calle Narváez, y tengo una fotografía, que no logro encontrar, donde estamos rodeando a don Juan Navarro, un inteligente, simpatiquísimo y gran señor farmacéutico que nos regaló ¡mil pesetas! de las de entonces (hoy serían unas 50.000, pero con mucha mayor importancia por la escasez reinante en la época).
Desde que dejé la Tuna, en 1954, las cosas han cambiado bastante. Al igual que en el resto de la sociedad, hubo que aparcar buena parte de la concepción romántica que nos había presidido - amores, cintas, rondas nocturnas - para adaptarse a las exigencias de la vida moderna, que precisa dinero para expansionarse. y así, con el panderetazo bien organizado, contratos previos y mucha audacia, se pudieron emprender viajes a los más remotos e insospechados países, donde la tuna era bien recibida y hasta varios de sus componentes se quedaron para siempre, seducidos por el encanto de alguna nativa.
Surgieron agrupaciones musicales de distinto origen que adoptaron el traje y denominación de Tunas, lanzándose a tocar y pedir por todos los sitios rentables; en cualquier restaurante típico, en cualquier punto de concurrencia festiva, encuentras aun par de sujetos enfundados en los clásicos trajes negros de jubón y calzón corto, ornados de cintas, que, con una guitarra y una bandurria mal tocadas, inician los compases de una canción siempre interrumpida para pasar la pandereta y recoger el óbolo mal ganado. Además de la proliferación que he comprobado personalmente - Tunas femeninas, infantiles, y de gremios nada jóvenes ni universitarios como la de la «Residencia Geriátrica San José» y la de «Cortadores aprendices de carnicería»- me hablan de que hay una Tuna de los Servicios Funerarios del Ayuntamiento, que, naturalmente, interpreta piezas adecuadas a su función, como Rascayú, el Vals Triste de Sibelius, La muerte del cisne y El Sitio de Zaragoza, que no es tan triste y anima el cotarro.