19/02/2026
La pelvis es un punto clave en la organización del movimiento.
Pequeñas variaciones en su posición pueden influir en cómo cargamos la zona lumbar, las caderas o incluso las rodillas.
La anteversión pélvica no es, por sí misma, una patología ni una “mala postura”. En muchos casos es una adaptación del cuerpo a determinados hábitos, demandas físicas o momentos vitales (sedentarismo, deporte, embarazo, estrés…).
Desde la fisioterapia, el abordaje se centra en analizar cómo se mueve, cómo responde ante la carga y qué patrones mantiene en el día a día.
Entender tu postura es el primer paso.
Trabajarla de forma individualizada es lo que realmente marca la diferencia.
💡¿Te habías planteado alguna vez que la postura no se “corrige”, se entrena?
FISIOPOLO
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