09/01/2026
Enero llega y con él los propósitos.
Entrenar más, comer mejor, “compensar” los excesos.
Los gimnasios se llenan, la nevera también…
y la presión aparece casi sin que nos demos cuenta.
Como médico y nutricionista, veo lo mismo cada año:
personas motivadas que empiezan con planes rígidos
pensados para ser perfectos, no sostenibles.
El problema no es querer cambiar.
El problema es creer que solo funciona
si lo haces perfecto desde el día uno.
La biología y la psicología dicen otra cosa.
Hay cansancio, trabajo, estrés, días en los que no podemos con todo
Y cuando el plan no encaja con la vida real, es más fácil abandonar.
No por falta de ganas, sino porque no era realista.
Un día sin entrenar no estropea tu salud.
Una comida “imperfecta” no arruina tu progreso.
Lo que sí lo frena es pensar que, si no es perfecto, ya no vale.
El cambio real no ocurre cuando haces todo bien una semana.
Ocurre cuando construyes hábitos pequeños, repetibles
y adaptados a tu contexto físico y mental.
Ahí es donde el cuerpo se adapta
y los resultados llegan sin romperte por el camino.
Menos presión.
Más constancia.
Y decisiones que de verdad puedas mantener.
Te ayudamos a comenzar un estilo de vida nuevo que puedas mantener para siempre ☺️ !