24/11/2022
A menudo, un síntoma físico representa la forma de adaptación a la que recurre el organismo para hacer frente a un conflicto interno no resuelto.
Un ser humano es un organismo en sí mismo, y además, forma parte de un organismo aún mayor: su sistema familiar.
Recordemos que un sistema es un conjunto de elementos interconectados. Es decir, que lo que le sucede a uno, afecta a su vez a los demás.
Vemos cómo a veces sucede en una familia un síntoma recurrente que se va manifestando en diferentes miembros. Así, quizá el abuelo fue asmático, y también lo es el padre, y también lo es hoy el hijo, como si fuera un testigo que pasa de unos a otros, como si fuera un mensajero que necesitase ser escuchado.
Desde las Constelaciones Familiares, humildemente, podemos asomarnos a ver qué función realiza este síntoma en esta persona, y en esta familia, cuál es el sentido de que este síntoma siga presentándose una y otra vez, qué no está siendo mirado o reconocido, qué es lo que ha venido a enseñarnos esto.
Una Constelación Familiar en este sentido no necesariamente tiene que representar una curación, esto es un proceso, pero sí puede ser una útil herramienta para asomarnos a mirar de qué modo nos relacionamos con el síntoma, desde dónde, cuál es la función que este cubre en nuestra vida o en nuestro sistema y, a fin de cuentas, abrirnos a una mirada diferente y a lo que esta nos invite a descubrir.