19/02/2026
Últimamente se habla cada vez más de body shaming: esa crítica, burla o comentario sobre el cuerpo de otra persona que viene sin que lo hayamos pedido, y que se centra en su apariencia física. Es un fenómeno frecuente especialmente en redes sociales y puede afectar a cualquier persona —no solo a mujeres— aunque muchas veces las mujeres jóvenes lo sufren con mayor intensidad.
En mi intervención en La Tarde de TeleMadrid hablé de por qué este tipo de comentarios no son “inofensivos” ni simples opiniones. El cuerpo no es un objeto decorativo del que podamos hablar sin consecuencias: es parte fundamental de nuestra identidad y autoimagen. Cuando alguien emite un juicio sobre el cuerpo de otra persona, está activando comparaciones sociales, internalizando estándares de belleza y generando inseguridad psicológica.
Puedes ver el vídeo de mi intervención aquí 🎥 https://youtu.be/3vwlqHyBqhI?si=Hf0tDmxyHoR9qE4_
🤳 Especialmente en adolescentes, las criticas sobre el cuerpo pueden tener un impacto profundo en la salud emocional. Estudios muestran que hasta uno de cada cuatro adolescentes declara haber sufrido body shaming online, y esto se asocia con una mayor probabilidad de experimentar ansiedad, depresión o baja autoestima.
🧠 ¿Por qué el body shaming es tan dañino?
El cuerpo forma parte de nuestra percepción de nosotros mismos. Cuando recibimos mensajes externos negativos sobre él:
Se daña la autoestima. La persona puede empezar a sentir que no es “suficiente” o no cumple con estándares de belleza irreales.
Aumenta la ansiedad social. El miedo a ser juzgado afecta la interacción social y hace que muchas personas eviten situaciones donde exponerse.
Favorece pensamientos destructivos. En casos extremos, una exposición persistente al body shaming puede asociarse a ideas de autocrítica exagerada o incluso a crisis de salud mental como depresión y trastornos de la imagen corporal.
El impacto no es solo emocional, también puede influir en la relación con la comida, el ejercicio o las conductas sociales, especialmente en etapas como la adolescencia, donde la identidad y la imagen están en pleno desarrollo.
💔 ¿De dónde viene este fenómeno?
El body shaming no se genera de la nada. Sus raíces están en:
🔹 Estándares de belleza rígidos y poco realistas que la sociedad y los medios transmiten.
🔹 La cultura de la comparación en redes sociales.
🔹 La normalización de opinar sobre el cuerpo de otra persona como si fuese información pública.
Muchos creen que “solo es una opinión”, pero la verdad es que opinar sobre el cuerpo de alguien tiene efectos emocionales reales y duraderos.
🛡️ ¿Qué podemos hacer?
El primer paso para combatir el body shaming es reconocerlo y no minimizarlos. Nadie jamás ha pedido la opinión sobre su cuerpo sin haber invitado a esa conversación.
💡 Recomendaciones para proteger la salud mental:
✔️ Fomentar una relación positiva con el propio cuerpo: Cortar con la auto-crítica constante y trabajar la autoaceptación.
✔️ Elegir conscientemente qué contenido consumimos en redes: Las imágenes con estándares irreales fomentan comparaciones perjudiciales.
✔️ Educar desde el respeto: Recordar que todos tenemos cuerpos distintos, y esa diversidad es parte de lo que nos hace humanos.
✔️ Pedir ayuda profesional si el impacto emocional es intenso: Cuando la experiencia con body shaming empieza a afectar la vida diaria, consultar un psicólogo o psicóloga puede ser clave.
🌱 Y lo más importante…
Recordemos que nuestro valor como persona no está condicionado por nuestro físico ni por lo que otros piensen de él. Cada cuerpo tiene una historia, una función y una dignidad propia. Las opiniones externas sobre apariencia física no definen quiénes somos ni nuestro valor.
Como sociedad tenemos la responsabilidad de crear espacios más respetuosos, donde el cuerpo no sea motivo de burla ni juicio.
👥 El respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos empieza por no opinar del cuerpo de los demás sin motivos reales.