31/01/2022
La historia que te cuentas sobre tu vida influye así en tus emociones
Las historias, en cualquiera de sus formas, tienen un grandísimo poder. Para darnos cuenta de ello solo es necesario ver a los más pequeños y sus reacciones ante las historias bien narradas. Esos ojos de par en par, esa boca abierta, esa atención plena, ese sufrimiento por lo que le sucederá o no al protagonista, ese discurrir del tiempo hacia un final, esperemos, feliz. Pero el poder de las historias no acaba en los cuentos, podríamos decir que empieza allí, que cada uno de nosotros, ya en la infancia, empezamos a entender el mundo a través de las historias. Ahí está su secreto. Somos historias. Estamos hechos de ellas. Esto significa que, cuando recordamos el pasado, nos lo contamos en forma de historia.
El presente (quién estamos siendo hoy, aquí y ahora), también nos lo contamos en forma de historia y, lo más importante, nos proyectamos al futuro en forma de historia. Entonces, si esto es así, podemos usar las técnicas de aquellos que saben construir una historia que funciona para hacer funcionar nuestra propia historia. ¿Qué debe pasar para que pueda acercarme al final que deseo? ¿Estoy en la introducción de esta historia (por ejemplo, encontrar un nuevo empleo, mejorar mi relación de pareja o desarrollar mi parte artística) o estoy enredado en un n**o gordiano? ¿Se ha terminado ya esta historia y no soy capaz de abandonarla y seguir adelante? ¿Qué tipo de protagonista necesito ser para alcanzar mi final feliz, mi final de cuento?
Este es el secreto de las historias, aunque, obviamente, nos podemos preguntar… ¿por qué esto es así? Bien, hemos hablado del secreto, pero aún no del poder y hemos empezado asegurando que las historias tienen un grandísimo poder. ¿Cuál es? Que nos conectan emocionalmente. Con los demás, con nosotros mismos, con el futuro, con la vida. El poder de las historias es un poder emocional y eso es, sí, muy poderoso. Volvamos a ese niño, a esa niña, que tan atento o atenta está escuchando el cuento que contamos. ¿Qué ocurre en su cabeza, en su corazón, en los más profundo de su ser? Que conecta emocionalmente. Da igual que sepa que eso de la caperucita y el lobo no ha pasado nunca y que nunca pasará en la vida real. Eso no le importa. Lo que sí importa es que siente miedo, angustia, suspense… esperanza y alegría cuando el cuento acaba bien. Y ese ramillete de emociones le hace entender, entenderse, manejar situaciones complicadas en un marco de seguridad que, en este caso, es la propia ficción. Es así como crece y se prepara para entrar en el mundo.
Fuente - ABC bienestar