28/02/2022
La semilla del dolor.
El mundo llora por Ucrania. Llora de rabia, de pena, de angustia. Llora por perder la libertad, por sentirse acorralado por la venganza, el odio y la traición, sentimientos que aparecen cuando somos atacados sin razón ni causa aparente. Porque es así: la guerra no tiene justificación aunque rebusquemos hasta las entrañas. Lo que si justifica es la semilla del odio y rencor que queda en los corazones. Corazones que pierden hueco para el amor para dejar paso al odio más profundo. Un odio que sobre todo en los niños será difícil de gestionar.
Hasta que no entendamos que hasta la guerra más cruel desaparece con el amor y cariño desde la infancia, la destrucción seguirá jugando con nosotros.