13/03/2026
Hay personas que siempre entienden a todo el mundo.
Entienden por qué el otro reaccionó así, entienden por qué está distante, entienden su enfado, entienden su historia.
Y esto, en principio, es una cualidad muy bonita y que todos debemos cultivar pero a veces, detrás de esa capacidad de comprender a todos… hay algo más.
Muchas veces en consulta escuchamos frases como:
-“No me gusta cómo me trata, pero lo entiendo.”
-“Sé que no me llamó, pero está pasando por un mal momento.”
-“Me habló mal, pero está estresado.”
Y yo suelo hacer la misma pregunta:
¿Y quién te entiende a ti?
Porque entender al otro es una habilidad emocional, pero convertirte siempre en quien sostiene, calma, justifica y regula… termina pesando.
A veces no es solo empatía, en algunasocasiones es hiperresponsabilidad emocional, lo que básicamente te lleva a sentir que tú tienes que mantener el equilibrio, que tienes que evitar tu el conflicto o que tienes que ser la persona madura.
Y poco a poco, sin darte cuenta, te vuelves comprensivo con todos… menos contigo.
Entender a los demás no significa olvidarte de ti.
Puedes comprender lo que le pasa al otro y aun así decir: “Esto no me hace bien.”
Puedes tener empatía y seguir poniendo límites.
No eres responsable de gestionar todas las emociones ajenas.
A veces el trabajo no es entender más.
Es dejar de hacerte cargo de todo.