18/01/2026
La invitación que la vida nos hace es: “conócete a ti mismo para que me conozcas”. Eso es lo que dice el adagio griego: conócete a ti mismo y conocerás a Dios. Esta manera de conocer a Dios es a través del trabajo interior. Y lo que te separa de Dios, de la virtud, de la luz, de la belleza y de la calma, es esa gran fortaleza, esa gran pared de ego que hemos construido, que hemos abrazado, justificado y protegido. Pero eso debe cambiar si queremos una vida nueva. Eso debe cambiar.
Y no debemos asociar el cambio con la pobreza, la miseria o el sufrimiento. No: el cambio es un acceso directo a la verdad, a la belleza, a la prosperidad, a la salud en todos los niveles, a una nueva visión de la vida, a una nueva y exquisita forma de vivir. Y lo tendremos todo, absolutamente todo lo que necesitamos.
La pobreza llega porque tenemos miedo a la miseria; la ira no la queremos dejar porque tenemos miedo a que nos exploten, a que nos insulten, a que nos castiguen. Pero cuando no hay ira, no habrá nadie que nos insulte, que nos castigue o que nos maltrate. Y aunque lo intenten, podremos comprender el estado interior de esas personas, bendecirlas y pensar en ellas de una manera espiritual, como hermanos que necesitan ser sanados.
Juan Ruiz Naupari
Curso: Conocimiento Interior