07/07/2025
Este refrán afirma que si no vemos algo doloroso, no sufrimos por ello.
Pero... ¿es realmente así?
Muchas veces nos alejamos o evitamos cosas que son dolorosas, y aunque en ocasiones poner un límite ayuda, la variante de ignorarlo o reprimirlo no tarda mucho en generar un impacto peor.
Como hablábamos en otro post, los mecanismos de defensa ayudan en momentos determinados pero si reprimimos lo que nos hace sufrir terminará emergiendo de forma patológica tiñendo muchos más aspectos de nuestra vida.
Un ejemplo sería “olvidarte” o “ignorar” comportamientos de alguien que te hace daño por no generar conflicto o no enfrentarte a la angustia de preguntarte. Todo esto podría generar una apatía vital que sea difícil de identificar.
A veces el corazón sí siente, aunque los ojos no lo vean.
La mente protege, pero también guarda.
El cuerpo hace de barrera, pero acumula.
Y tarde o temprano, lo no dicho, lo no visto... sale.