11/02/2026
Saber identificar lo que sentimos es un pilar fundamental para la gestión emocional. Nunca supone debilidad, sino un ejercicio de inteligencia. Son muchísimos sus beneficios, aquí os dejamos los más relevantes para nosotras;
1️⃣ Nos da capacidad de gestión sobre lo que sentimos
Cuando no sabemos qué estamos sintiendo, la emoción nos domina.
Cuando la nombramos, la empezamos a regular.
Decir “estoy frustrado” en vez de solo sentir malestar difuso activa áreas del cerebro relacionadas con el control cognitivo (como la corteza prefrontal) y disminuye la intensidad de la activación emocional (como la amígdala).
Esto no elimina la emoción, pero la hace manejable.
2️⃣ Reduce la intensidad emocional
Está demostrado que un simple acto de etiquetar emociones reduce su intensidad fisiológica.
Nombrar la emoción evita que construyamos una narrativa catastrófica.
3️⃣ Mejora la toma de decisiones
Las emociones no son enemigas de la razón; son información. Por ejemplo, la culpa puede indicar un conflicto de valores y la tristeza no puede señalar algo que realmente es importante para nosotras/os.
Si no identificamos la emoción, perdemos el mensaje que trae.
4️⃣ Mejora nuestras relaciones
La comunicación se vuelve más clara y menos defensiva. Me permite expresar, por ejemplo, que "eso me dolió" en vez de "es que eres."
Identificar emociones reduce conflictos innecesarios.
5️⃣ Previene la somatización
Emociones no reconocidas tienden a expresarse en el cuerpo.
El cuerpo muchas veces “habla” lo que la mente no quiere nombrar.
6️⃣ Construye autoconocimiento
Cuanto más preciso es tu vocabulario emocional, más fino es tu mapa interno. La precisión emocional se asocia con mayor bienestar. Entender lo que sentimos nos alivia y permite gestionarlo.
7️⃣ Nos ayuda a integrar, no reprimir
Reprimir emociones no las elimina; las intensifica a largo plazo. Nombrarlas implica reconocerlas sin necesariamente actuar impulsivamente sobre ellas.
La próxima vez que algo te mueva por dentro, pregúntate:
¿Qué estoy sintiendo realmente?
Y empieza por ahí y ten a mano una tabla o ruleta de emociones.