07/05/2021
Para todos los que están lejos de casa...
Cuando uno emigra son muchas las cosas que deja atrás: familia, amigos, trabajo, país, costumbres, etc. Al cambiar de rumbo y aventurarse a lo desconocido, surge una nueva vida; una vida llena de altibajos, cual montaña rusa. Un día estás feliz, otro día no sabes si tú decisión fue la correcta, en otra ocasión piensas que es lo mejor, y así surge un sinfín de emociones que nunca habías experimentado, y que solo lo sabe y entiende el que emigra.
En este nuevo andar y en el transcurrir de los días, extrañas tus paisajes, el aroma y sabores de tu tierra, el clima, el calor de tu gente. Extrañas todo lo que antes era cotidiano. En mi caso, de todas estas añoranzas a quien más extraño es a mí mismo.
No soy la misma persona de antes, para nada igual. Aquí, tengo temores que no conocía. Hay muchas cosas que me dan miedo, como conducir (aunque ya es prueba superada) o como responderle a alguien cuando me trata mal (que afortunadamente puedo contar con los dedos de una mano). En mi país lo hubiese mandado a la mi**da sin dudarlo, aquí no, no me atrevo.
Tenía un trabajo donde era el jefe, tomaba todas las decisiones, aquí me asusta enormemente equivocarme o no saber algo.
Extraño mi forma de hablar, de decir modismos que solo mis compatriotas entienden. De contar chistes subidos de tonos, o de doble sentido, o cosas como: ¿Qué pasó bro, donde compraste esa camisa no había ropa de hombre? o ella es más fea que un choque con mu**to, estás más perdido que adán el día de las madres, o ese tío, es como una abuelita mu**ta, no sirve para nada. Aquí cuento un chiste y nadie se ríe…y yo tan cómico que era en mi país…jajaja.
Sé que es cuestión de tiempo. Este es un país maravilloso y agradezco la oportunidad de estar aquí. Pero si hoy me preguntan, qué es lo que más extraño de mi país, sin duda mi respuesta será:
Extraño quien era, me extraño a mí.
Y tú, ¿Qué es lo que más extrañas?