Mario García-Psicólogo

Mario García-Psicólogo Psicólogo especializado en Terapia Cognitivo-Conductual con adultos en Madrid. Te mereces ser feliz ¡Juntos podemos cambiar lo que te impide serlo!

Hoy vamos a ver otra de las Distorsiones Cognitivas más frecuentes, la Etiquetación.El término es bastante explícito, la...
18/10/2019

Hoy vamos a ver otra de las Distorsiones Cognitivas más frecuentes, la Etiquetación.

El término es bastante explícito, la Etiquetación consiste en poner una etiqueta, tanto a nosotras/os mismas/os, como a otras/os o que sean otras/os quienes nos la pongan a nosotras/os.

Podemos pensar, por ejemplo, en Pablo, al que desde pequeño su padre siempre le ha dicho que es muy torpe en relación con el equilibrio y la cordinación.

Cada vez que el niño se enfrentaba a una actividad desconocida y nueva para él, y por consiguiente, cometía algún fallo o error, su padre lo achacaba a que era muy torpe.

Poco a poco la etiqueta de la torpeza de Pablo iba ganando terreno y aparecía antes de enfrentarse a algo nuevo. Así, su padre se adelantaba a los acontecimientos con frases del tipo "cómo vas a montar en bicicleta, con lo torpe que eres", " cómo vas a jugar a eso, con lo torpe que eres", "quién va a querer hacer equipo contigo, con lo torpe que eres".

Y así, cada vez que Pablo tenga que enfrentarse a algo, tanto él como los/as demás partiràn de la idea de que lo va a hacer mal, porque es muy torpe, y que lo mejor es que directamente no lo intente o que lo deje al primer inconveniente, porque total, con lo torpe que es, nunca le va a salir bien.

Y con esto lo que conseguimos es que Pablo se enfrente a las cosas con un miedo y una presión añadidas, lo cual hace más probable que cometa algún error, confirmando así su miedo y reforzando la idea que ha asumido de sí mismo.

O que directamente Pablo ni lo intente, por lo tanto nunca conseguirá desenvolverse con soltura, al no haber practicado hasta aprender a hacerlo bien.

Como vemos, la etiqueta de "torpe" atribuída a Pablo es muy dañina. Pablo ha aprendido que él es torpe y que esa torpeza siempre le va a acompañar. Y lo más peligroso es que le va a condicionar, reforzándose y generándose una profecía autocumplida.

Por ello, sería mucho más práctico y beneficioso que el padre de Pablo, al darse cuenta de su "torpeza", hubiese buscado herrmientas para ayudar al niño a superar sus dificultades, en lugar de haberle puesto una etiqueta que acaba convirtiéndose en una condena.

Y esto no quiere decir que sea malo que seamos conscientes de nuestras debilidades, sino que no debemos dejar que estas debilidades nos definan e inmovilicen, condicionando nuestra forma de vernos, la forma en que nos ven las/os demás y nuestra forma de responder a las demandas del ambiente.

Las etiquetas no nos definen, sólo tienen el poder que nosotras/os les damos.

Ayer, 10 de octubre, se conmemoraba como cada año el Día de la Salud Mental.Actualmente queda mucho por hacer en este ám...
11/10/2019

Ayer, 10 de octubre, se conmemoraba como cada año el Día de la Salud Mental.

Actualmente queda mucho por hacer en este ámbito. El Sistema de Salud público no ofrece una atención de calidad, los poderes políticos obvian la importancia de la salud mental y desde las instituciones se ofertan servicios muy deficientes, siendo la inversión - en todos los ámbitos - mucho menor de la necesaria.

Y mientras tanto, el sufrimiento, el malestar y el daño son cada vez mayores, tanto de foma particular como para el cojunto de la sociedad.

Por desgracia, poco podemos hacer para que se dé un cambio estructural de esta situación, pero lo que sí podemos hacer es comenzar un cambio en nosotras/os.

Muchas veces las circunstancias dificultan acudir a consulta privada, pero en aquellos casos en los que la persona pueda hacerlo y crea que lo necesita, es muy importante dar el paso.

Es difícil, muchas veces será doloroso, vergonzoso, nos dará miedo, pero también estaremos abriendo la puerta al cambio, a estar mejor, a modificar aquello que nos hace mal.

Si no cambiamos nada, todo seguirá igual. Por lo tanto, aquello que nos genera ansiedad, miedo, dolor, tristeza o estrés, seguirá haciéndolo.

El primer paso es el más difícil, pero los grandes recorridos empiezan sòlo con un paso.

Busca ayuda y déjate ayudar, todo puede mejorar.

A veces somos prisioneras/os de nosotras/os mismas/os.Lo bueno es que la llave para liberarnos también está en nosotras/...
05/10/2019

A veces somos prisioneras/os de nosotras/os mismas/os.

Lo bueno es que la llave para liberarnos también está en nosotras/os.

Ahora que el verano ya casi está acabando, la mayoría hemos vueltos a nuestras rutinas.En muchos casos esto supone volve...
18/09/2019

Ahora que el verano ya casi está acabando, la mayoría hemos vueltos a nuestras rutinas.

En muchos casos esto supone volver a los madrugones, las prisas, el estrés, la falta de tiempo para cosas que nos gustan y un largo etcétera de inconvenientes.

Y no seré yo quien diga que todas estas cosas son positivas y maravillosas, porque no se trata de engañarnos, pero sí que cuanto mejor afrontemos la situación, menor malestar nos generará.

Para muchos/as el trabajo/estudios/obligaciones son la clave para conseguir aquello que queremos, que nos permite llevar la vida que queremos llevar (o al menos acercarnos) y que nos aporta independencia a muchos niveles.

Algunas/os afortunadas/os además disfrutamos de lo que hacemos y aunque eso no elinima los inconvenientes, sí que lo hace todo mucho más llevadero.

Al final, las rutinas forman parte de nuestra vida y aprender a llevarlas bien y encontrar la parte positiva nos hace el camino mucho más fácil.

Además, hay que verlo por el lado bueno: ¡cada vez falta menos para que llegue el próximo verano!

Hoy, 28 de junio, se celebra el día Internacional del Orgullo LGBTIQ+. Además este año se conmemora el 50 aniversario de...
28/06/2019

Hoy, 28 de junio, se celebra el día Internacional del Orgullo LGBTIQ+. Además este año se conmemora el 50 aniversario de las revueltas -defensas- sucedidas en el Stonewall Inn, que fueron el detonante para que un año después se organizara una marcha en el centro de Manhattan para recordar la oposición al acoso ejercido por parte de la policía a personas que por su orientación sexoafectiva o su condición de género eran sometidas a abusos y discriminación.

Estos sucesos fueron el antecedente de lo que celebramos hoy y, afortunadamente, muchas cosas han cambiado desde entonces, pero todavía quedan muchas otras cosas por las que luchar y de las que sentirse orgullosxs.

Mientras que mucha gente reduce el Orgullo a una "fiesta" y cuestionan su existencia, cada día sigue habiendo ataques homófobos y tránsfobos por todo el país, se discrimina a las personas por su orientación sexoafectiva, su identidad de género o su expresión del mismo, adolescentes se suicidan víctimas de la homofobia y la transfobia, se vive con miedo de ser agredido/a, insultado/a, o humillada/o.

Sigue habiendo padres y madres que rechazan a sus hijos/as por ser lo que son y sentir como sienten. Las personas trans tienen que estar demostrando lo que son ante aquellos que lo cuestionan o incluso lo niengan.

Hay políticos que validan las acciones homófobas y tránsfobas y en muchos casos, incluso las impulsan.

Las tasas de paro dentro del colectivo trans son altísimas, la bisexualidad se sigue invisibilizando, las lesbiana sólo son "buenas amigas". Y así un largo etcétera de situaciones que constituyen homofobia, transfobia y bifobia, que generan un gran dolor y malestar para aquellos/as que los sufren y que como sociedad nos hace peores a todas/os.

Aprovechando la ocasión os recomiendo el visionado de "Nosotrxs somos". Una serie documental de rtve que recoje la lucha del colectivo, especialmente en España. De todos los pasos que se han ido dando, de las dificultades que fueron apareciendo por el camino - que fueron muchas-, de todo lo conseguido a día de hoy y de todo lo que falta por conseguir.

¡Feliz día del Orgullo!

Para cerrar el análisis de la fábula de La liebre y la tortuga hoy vamos a hablar de la tortuga.¿Por qué la tortuga acep...
14/06/2019

Para cerrar el análisis de la fábula de La liebre y la tortuga hoy vamos a hablar de la tortuga.

¿Por qué la tortuga aceptaría participar en una carrera en la que, en principio, tenía todas las de perder?

Ante esta pregunta existen diferentes opciones:

-Quizás la tortuga no era consciente de sus capacidades ni de la desventaja que presentaba ante la liebre.

-Puede que fuese conocedora de las escasas posibilidades que tenía de ganar, pero para ella eso no fuese lo importante. Tal vez a la tortuga no le importaba perder y sólo quería ver hasta dónde conseguía llegar.

- O puede que la tortuga y la liebre no fuesen tan diferentes como podría parecer al principio y la tortuga fuera también tan arrogante de pensar que era ella la que iba a ganar, y por ello decide competir contra la liebre.

Independientemente de cuál fuese la motivación de la tortuga, lo que sí sabemos es que a diferencia de la liebre, su desempeño sí fue efectivo.

La tortuga decide ser persistente, seguir en la carrera aunque pareciese que ya estaba todo perdido y salvar su desventaja, la lentitud, con constancia.

Esto ejemplifica cómo en muchas ocasiones lo más importante es mantenernos constantes, seguir trabajando y perseguir nuestro objetivo, aunque los avances sean lentos.

Muchas veces las cosas se ponen difíciles y surgen obstáculos, pero si la tortuga se hubiese dado por vencida al ver la gran ventaja que le llevaba la liebre, nunca hubiese conseguido ganar la carrera.

También es importante destacar que otra de las claves es que a la tortuga le daba igual que la libre fuese más veloz, porque ella lo que quería era probarse a sí misma y quizás por eso siguió y siguió, aun cuando todo parecía perdido.

Siendo como la tortuga llegarás lejos ¡aunque sea a paso lento!

Para continuar con la fábula de La liebre y la tortuga, hoy quería hablaros del comportamiento de la liebre.En primer lu...
11/06/2019

Para continuar con la fábula de La liebre y la tortuga, hoy quería hablaros del comportamiento de la liebre.

En primer lugar ¿Por qué la liebre decide emprender una carrera contra la tortuga? La liebre sabe que por sus características, ella tiene todas las posibilidades de ganar. No le va a suponer un reto ni un desafío, ni siquiera va a ser emocionante para ella, ya que la tortuga no es competencia.

¿Quizás simplemente la liebre estaba aburrida? ¿Quería demostrarse a ella misma que era más rápida que la tortuga? ¿Quería demostrárselo a la tortuga? ¿Al resto de animales?

Aunque no sabemos qué motivó a la liebre a participar en la carrera, sí sabemos qué es lo que hizo una vez en ella.

Lo más fácil para la liebre habría sido terminar la carrera cuanto antes, ya que por su condición física podría haberlo hecho sin problema.

Sin embargo la liebre decide parar y descansar, no porque lo necesite, sino porque conoce la gran ventaja que lleva a la tortuga y puede permitírselo.

¿Es quizás la arrogancia de la liebre la que le hace pararse a descansar o es que pretendía humillar a la tortuga, mostrándole que incluso parándose a dormir ella era más veloz? ¿Sobreestimaba la liebre sus propias capacidades o tal vez subestimaba las de la tortuga?

Hay muchos interrogantes en relación con las motivaciones y las intenciones de la liebre, pero lo único que sabemos es que es ella misma
la que ha frustrado su objetivo. Es ella misma, teniendo unas buenas cualidades y partiendo de una situación de gran ventaja, la que se ha autosaboteado, seguramente víctima de su propia arrogancia y de un exceso de confianza en sus capacidades.

Estas características están presentes también en algunas personas, que acaban siendo víctimas de sí mismas, porque su arrogancia les impide ver sus propias debilidades, pedir y aceptar ayuda y reconocer las habilidades de sus contrincantes, por lo cual acaban teniendo un estilo de afrontamiento algo errático y poco racional, que en muchos casos acaba llevándoles al fracaso, aunque ellas nunca vayan a admitir que la culpa ha sido suya.

Por todo ello, es mejor que no seas como la liebre. Es bueno tener seguridad y ser conscientes de nuestras cualidades, pero la arrogancia en muchas ocasiones nos aleja de los demás, ya que hace que tratar con nosotros/as sea algo complicado y nos genera una idea de nosotras/os mismas/os algo alejada de la realidad, que puede hacer que nos confiemos en exceso y acaba traduciéndose en fracasos.

Del mismo modo, es importante no subestimar a los demás ni creernos los/as más listos/as, las/os más guapas/os, las/os más competentes o los/as más hábiles, porque eso puede acabar convirtiéndose en nuestra mayor desventaja.


# narcisismo

Hoy quería hablaros de otra fábula, en este caso la de La liebre y la tortuga.Esta fábula atribuída a Esopo es muy conoc...
06/06/2019

Hoy quería hablaros de otra fábula, en este caso la de La liebre y la tortuga.

Esta fábula atribuída a Esopo es muy conocida. En ella se plantea una competición entre una liebre, animal rápido y ligero y una tortuga, lenta y pesada.

El comienzo de la carrera transcurre como es esperado, la liebre corre velozmente mientras que la tortuga empieza su andadura lenta y algo torpe.

En muy poco tiempo la liebre saca una gran ventaja a la totuga. Tanto es así, que en cierto momento, al ver la gran distancia que las separa y la lentitud de la tortuga, la liebre decide descansar un rato bajo la sombra de un árbol. Mientras, la totuga sigue lenta pero constante en su andadura.

La liebre duerme plácidamente viéndose segura de su triunfo, confiando en sus habilidades y subestimando a la tortuga, hasta que despierta y ve cómo la totuga se aproxima a la meta.

En ese momento la liebre empieza a correr a gran velocidad, pero no es suficiente. Justo cuando va a alcanzarla, la toruga cruza victoriosa la línea de meta.

Lo que me parece interesante de esta fábula es analizar ¿qué lleva a la liebre a dormir en lugar de terminar la carrera? , ¿por qué la totuga comienza y continúa una competición en la cuál todo está en su contra? , ¿qué tipo de personalidad podemos asociar con estos dos animales y su comportamiento?

En próximas publicaciones analizaremos estas cuestiones desde el punto de vista de la psicología y el paralelismo con diferentes características de personalidad.


Hace unos años se puso de moda el término PROCRASTINACIÓN.Aunque el concepto existía en psicología desde hace mucho tiem...
31/05/2019

Hace unos años se puso de moda el término PROCRASTINACIÓN.

Aunque el concepto existía en psicología desde hace mucho tiempo, empezó a ser utilizado por la sociedad con bastante asiduidad, probablemente porque definía algo que se da con mucha frecuencia: el ir posponiendo las cosas constantemente.

La mayoría de nosotras/os procrastinamos con cierta asiduidad, tanto a nivel laboral, como social y personal.

A muchas/os nos da pereza hacer ciertas tareas de la casa, ir a comprar ciertas cosas, preparar otras, comenzar o terminar algunos proyectos y un largo etcétera. Y todo esto entra dentro de la normalidad.

El problema viene cuando vamos dejando las cosas porque no nos sentimos capaces de hacerles frente, por problemas de autoestima, por miedo al fracaso o al rechazo, por sentimientos de incapacidad o indefensión o porque estamos condicionados/as por síntomas depresivos y/o ansiosos.

En estos casos la situación se complica, ya que se empieza a procastinar de forma generalizada y permanente, generándose un círculo vicioso que nos hace posponer las cosas, lo cual acaba generándonos ansiedad y malestar, y esto nos lleva a sentirnos menos capaces de hacerles frente y por lo tanto, seguimos posponiéndolas, siendo cada vez más graves las consecuencias y más difícil para la persona salir de las conductas de procrastinación.

Entonces, ¿Cómo rompemos ese círculo vicioso?

La buena noticia es que podemos ir desprendiéndonos de esa procrastinación que tiene consecuencias negativas graves para nosotras/os, entendiendo porqué nos estamos comportando así y aprendiendo técnicas que nos hagan sentirnos más capaces de hacer frente a los que tenemos que hacer y resolver las situaciones de manera efectiva y sin malestar.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy ¡o al menos no todo!


Si en pasadas publicaciones hablábamos de la autocrítica, tanto constructiva como destructiva, hoy vamos a hacerlo de un...
24/05/2019

Si en pasadas publicaciones hablábamos de la autocrítica, tanto constructiva como destructiva, hoy vamos a hacerlo de un estilo que podría considerarse como lo contrario al juicio a una/o misma/o: el victimismo.

El victimismo se caracteriza porque la persona de forma recurrente y generalizada se posiciona a sí misma en el rol de víctima.

Es importante diferenciar entre aquellas personas que son víctimas de diferentes situaciones de aquellas que por norma general consideran que son siempre víctimas de lo que hacen los demás, de las situaciones que les toca vivir, de las consecuencias de sus decisiones, etc.

Las personas victimistas tienden a no responsabilizarse de sus acciones y de las consecuencias de las mismas, ya que es muy poco frecuente que hagan autocrítica. Suelen culpabilizar al resto de todas las cosas que les pasan, en muchos casos deformando la realidad y en otros llegando a tener conductas manipulativas o realizar chantaje emocional.

Además, las personas victimistas tienden a ser muy pesimistas, llegando a caer en la indefensión, pues tienen la idea de que a ellas siempre les pasa todo lo malo.

Por esta visión pesimista suelen tender al lamento y la queja, que unido al trato injusto que tienen hacia los demás, en numerosas ocasiones acaba generando disputas y la ruputa de relaciones, lo cual confirma a la persona victimista que a ella le pasa todo lo malo y los demás la tratan de manera injusta.

Es frecuente que las personas victimistas tengan una baja autoestima y por ello tiendan a quitarse toda culpa, para no empeorar la idea ya negativa que tienen de sí mismas. En otras ocasiones existe también una necesidad de llamar la atención, que la persona obtiene posicionándose en este rol de víctima, recibiendo así el apoyo de otros/as.

El victimismo es muy negativo tanto para la persona que lo desarrolla como para su entorno, acaban generándose relaciones poco saludables y la persona se convierte en víctima de su propio victimismo.

La buena noticia es que al igual que se ha aprendido a llevar a cabo conductas victimistas, la persona puede aprender a desprenderse de ellas y reemplazarlas por una actitud mucho más beneficiosa y gratificante.

Hoy, 17 de mayo, se conmemora el Día Internacional Contra la LGBTfobia. Entendemos LGBTfobia como todas aquellas accione...
17/05/2019

Hoy, 17 de mayo, se conmemora el Día Internacional Contra la LGBTfobia.

Entendemos LGBTfobia como todas aquellas acciones, de diferente índole, que son sufridas por miembros del colectivo únicamente por pertenecer a él, es decir, por su orientación sexoafectiva, su identidad de género, su expresión de género, etc.

El día elegido se debe a que el 17 de mayo de 1990, la OMS (Organización Mundial de la Salud) eliminaba de forma permanente la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales.

Y aunque desafortunadamente sabemos que esto no supuso el cese de la homofobia, sí fue un paso muy importante en relación con la consideración de la homosexualidad por parte de las instituciones gubernamentales.

Por ello quería aprovechar este día para hacer hincapié en el papel tan importante que tenemos los/as profesionales de diferentes disciplinas a la hora de luchar conta la LGBTfobia y sus consecuencias.

En el caso de las/os psicólogas/os, me parece fundamental que estemos formadas/os en cuestiones como las consecuencias del acoso LGBTfóbico, la propia homo/bi/transfobia interiorizada, las diferentes identidades y concepciones, los procesos que catacterizan cada un de estas situaciones y la mejor manera de combatir sus secuelas.

Es necesario que sepamos dar respuestas, que podamos hacer entender a las víctimas que el problema no está en ellas, que no hay nada malo en su forma de ser, sentir, querer o expresarse. Que el problema está en la sociedad.

Una sociedad que a día de hoy sigue siendo homófoba, bífoba y tránsfoba, en la cual mucha gente se cree con el derecho de insultar, acosar, humillar, agredir, aislar o discriminar a aquellos/as que se apartan de la "regla" cisheterosexual.

Y esto no ocurre sólo a nivel individual. Por desgracia, aunque se ha avanzado mucho, aún hay muchas lagunas a nivel institucional y gubernamental. Muchas ocasiones en las que las motivaciones homo/bi/tránsfobas no son tenidas en cuenta cuando hay ataques a miembros del colectivo, las leyes de protección no siempre se cumplen o las personas encargadas de tratar con las víctimas no tienen ni los conocimientos, ni la sensibilidad ni la predisposición necesarios.

Aún hay mucho por hacer, pero juntos/as podemos lograr que aquellos/as a los que históricamente se les ha catalogado como "diferentes", dejen de tener esa consideración, porque todas las situaciones estén normalizadas. Y que independientemente de cómo se les considere, esto no sirve de "excusa" para inflingir ningún tipo de daño, rechazo o diferenciación.

Estamos en el buen camino, y la existencia de un día como hoy, y todo lo que conlleva, lo demuestra, pero aún queda mucho camino por crear y por recorrer. Y todos/as tenemos nuestro grado de responsabilidad.

¡Todes unides contra la LGBTfobia!

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Si en la anterior publicación hablábamos de la autocrítica constructiva, hoy vamos a hacerlo del otro polo, la autocríti...
14/05/2019

Si en la anterior publicación hablábamos de la autocrítica constructiva, hoy vamos a hacerlo del otro polo, la autocrítica destructiva.

Al igual que la constructiva, la autocrítica destructiva se basa en evaluar, valorar y analizar lo que una/o misma/o ha hecho, dicho, pensado o conseguido y compararlo con aquello que nos hubiera gustado que fuera.

Sin embargo, cuando hablamos de autocrítica destructiva, la persona comete un sesgo al hacer estas valoraciones, juzgándose muy duramente y de forma poco realista.

En la autocrítica destructiva están presentes elementos como la culpa, la exigencia desmedida, la etiquetación, la insatisfacción, el centrarse en el error y en el fallo y el no perdonarse a una/o misma/o.

Además, la persona se compara con aquellos/as que destacan en lo que a ella se le da peor, pero nunca en aquello que se le da mejor, tampoco hay ningún reconocimiento de los logros obtenidos, ni autohalagos.

La persona que tiene una autocrítica destructiva se impone a sí misma unos estándares imposibles de cumplir. Por ello jamás está satisfecha consiga misma, porque siempre va a esperar más y mejor.

La autocrítica destructiva no nos sirve para aprender de nuestros errores y mejorar, porque el sentimiento de malestar que crea es tan grande que en muchas ocasiones la persona se queda con lo que ha hecho "mal" y se fustiga por ello, pero no le sirve para aprender, porque la carga emocional negativa es tan grande que no deja espacio para nada más.

Con la autocrítica destructiva lo único que conseguimos es sentirnos culpables, frustrados/as, poco valiosos/as, torpes, inadecuados/as, e insatisfechos/as.

Si tú tiendes a ser excesivamente exigente contigo misma/o, ponerte metas imposibles y utilizar una vara de medir a la hora de juzgarte muy diferente a la que utilizarías con las personas que quieres, es que estás comentiendo un juicio muy injusto contigo misma/o.

Y no te lo mereces.

!Siempre constructivo, nunca destructivo¡

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