14/10/2025
🌿 Ansiedad: diez caminos para calmar el cuerpo y la mente
La ansiedad no es un enemigo.
Es la forma en que el cuerpo nos avisa de que algo necesita calma, pausa o cuidado.
A veces llega como un pensamiento que no se apaga, como tensión en el pecho o como un cansancio que no entendemos.
Y aunque la terapia profesional sigue siendo el espacio más eficaz para abordar la ansiedad en profundidad, hay hábitos y actitudes cotidianas que ayudan a regular nuestro sistema nervioso y a crear un terreno más estable desde el que sanar.
Estos diez caminos, avalados por la evidencia científica, pueden acompañarte en ese proceso:
1. Respiración diafragmática. Respirar lento y profundo activa el sistema parasimpático, reduce la frecuencia cardíaca y calma la respuesta de alarma. Bastan unos minutos al día para notar el efecto.
2. Movimiento regular. El ejercicio, incluso moderado, libera endorfinas y regula los niveles de cortisol. Caminar, bailar o nadar pueden ser actos de autocuidado tan eficaces como sencillos.
3. Meditación o mindfulness. Entrenar la atención mejora la capacidad de detener la rumiación y volver al presente. No es desconectar: es aprender a quedarse.
4. Relajación muscular progresiva. Tensar y soltar conscientemente los grupos musculares ayuda a liberar tensión y a reconocer cómo el cuerpo reacciona al estrés.
5. Cuidar el sueño. Dormir es el regulador emocional más potente que tenemos. Mantener rutinas estables, reducir pantallas y crear un ritual de descanso es una inversión real en salud mental.
6. Alimentación consciente. Reducir cafeína, alcohol y azúcares simples, e incorporar alimentos frescos y regulares, estabiliza el sistema nervioso y mejora la energía mental.
7. Actividades placenteras. El disfrute no es un lujo: es una necesidad. Dedicarse tiempo a algo que genere placer o curiosidad activa los circuitos de recompensa y reduce el estado de alerta.
8. Vínculos y apoyo. Hablar, pedir ayuda, dejarse cuidar. La conexión humana calma, valida y repara. Somos seres relacionales: el aislamiento prolonga la ansiedad.
9. Cuidar el diálogo interno. Observar los pensamientos sin creerlos todos. Cuestionar las interpretaciones más duras y cultivar una voz interna más compasiva.
10. Actitud de aceptación. Dejar de luchar contra la ansiedad no significa rendirse, sino permitirnos sentir sin añadir juicio. La calma empieza cuando dejamos de pelearnos con lo que sentimos.
No se trata de hacerlo todo ni de hacerlo perfecto.
Se trata de empezar despacio, con constancia y amabilidad, para que poco a poco el cuerpo aprenda que ya no está en peligro.
La ansiedad no es un fallo que haya que corregir,
sino una señal que puede transformarse si se escucha con cuidado.
Y si ese cuidado necesita acompañamiento profesional,
estamos aquí para ofrecerlo con respeto, conocimiento y cercanía.
🩵 Paula García Esteban Psicología
Un espacio seguro para comprender, aliviar y cuidar.
📍 Ávila | Madrid | Online