20/01/2026
Tu cuerpo tiene memoria y esa memoria vive, literalmente, en tu fascia.
La fascia no es solo un envoltorio de los músculos; es el órgano de la sensibilidad y el almacén biológico de nuestras experiencias. Cuando vivimos una situación de estrés crónico o un evento traumático, el sistema nervioso activa una respuesta de supervivencia que tensa esta red de tejido. Si esa tensión no se libera, la fascia se deshidrata, se endurece y "atrapa" esa carga en forma de restricciones físicas.
Sí has hecho el experimento, lo que has sentido al masajear tu pie no es solo un estiramiento mecánico. Es una liberación de tensión acumulada en la Cadena Posterior, una de las cadenas que suele activarse cuando vivimos en estado de alerta o hipervigilancia.
Al trabajar la fascia, no solo buscamos tocarte las puntas de los pies; buscamos informar al sistema nervioso de que el peligro ha pasado. Liberar el tejido es, en muchos sentidos, empezar a liberar la historia que tu cuerpo ha estado sosteniendo para protegerte.
La flexibilidad real comienza cuando el tejido se siente lo suficientemente seguro como para soltar.
Cuéntame en los comentarios qué sensaciones han aparecido en tu cuerpo (más allá de la flexibilidad) al realizar este ejercicio. 👇
El Camino del Cuerpo ✨