21/01/2026
👨👩👦👦 “Cringe”, “lache”, “six-seven”… y el choque generacional está servido.
🗞️ En un reciente artículo de , , psicóloga de , analiza una escena cotidiana en muchas familias: padres que intentan conectar con sus hijos adolescentes usando su lenguaje… y adolescentes que reaccionan con vergüenza o rechazo.
👉 Desde la psicología, explica Sebares, este tipo de conductas no suelen ser una estrategia consciente, sino un intento de conexión. A los padres les mueve el deseo de mantener el vínculo, el miedo a quedarse fuera del mundo de sus hijos o a perder influencia en una etapa de grandes cambios.
La reacción del adolescente —distancia, desdén o incomodidad— tampoco es una ruptura. Es parte de su proceso natural de individuación: necesita alejarse un poco para construir su propia identidad sin dejar de pertenecer a la familia.
🗣️ La clave, señala Marta Sebares, no está en imitar a los hijos ni en eliminar las diferencias generacionales. De hecho, eso suele ser contraproducente. El lenguaje adolescente funciona como un código propio de pertenencia, mientras que el rol del adulto sigue siendo otro: poner límites, ofrecer estabilidad, estar emocionalmente presente y escuchar sin ridiculizar.
Cuando el conflicto se entiende como parte del desarrollo —y no como una amenaza—, deja de ser un choque generacional para convertirse en una oportunidad de crecimiento mutuo.
✨ Convivir con las diferencias, desde el respeto, sigue siendo el mejor puente entre generaciones.