16/02/2026
Tratándose del trabajo, sucede algo curioso: a un hombre o una mujer que puede con varios proyectos, con varias ideas, con varios equipos, no se le acusa de tener “demasiadas personalidades” ni de ser inestable. No. Se le paga más.
Porque cuando la cuestión es el trabajo, la multiplicidad deja de ser un problema y se convierte en valor. Lo que en otros ámbitos podría ser juzgado como exceso, intensidad o incluso rareza, en el camino del trabajo puede volverse eficacia, liderazgo y rentabilidad.
El psicoanálisis nos enseña que la energía pulsional no desaparece. Siempre busca un destino. Si no la dirigimos, se vuelve contra nosotros: ansiedad, conflictos, dispersión, sabotaje del éxito. Pero cuando esa fuerza encuentra el camino del trabajo, produce empresa, innovación, dinero, futuro.
Muchos empresarios y trabajadores autónomos sienten que tienen demasiado dentro: demasiadas ideas, demasiado deseo, demasiada inquietud. Y sin embargo, eso no es un defecto. Puede ser un motor.
La verdadera pregunta no es cuánto tienes, sino qué haces con ello ¿Te dispersa o te construye?¿Te angustia o te hace crecer? ¿Te endeuda o te enriquece?
Poner las pulsiones al servicio del trabajo no es renunciar al placer, es producir goce del deseo puesto en la obra, en el intercambio, en la estabilidad económica, en la libertad de elegir los próximos años de tu vida.
Si quieres dirigir mejor tu energía, tus decisiones y tu capacidad de generar riqueza, comienza tu psicoanálisis. No para cambiar quién eres, sino para convertir lo que eres en un instrumento eficaz para tu vida y tu empresa.
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