28/04/2026
Cristina decidió que salía de esa relación. Lo pensó mucho. Lo tenía claro. Se despidió y apareció el dolor, y con él, la negociación. Negociación con las decisiones tomadas, pensando que quizá podía volver, que quizá podía renunciar a algunas cosas que buscaba, que quizá podía quedarse.
Pedro. Llegó la enfermedad, se enfadó y entristeció. No entendía cómo podía seguir la vida a partir de aquel diagnóstico. Se aisló. Y de repente, negoció con la vida, repensando cómo podrían ser las cosas a partir de aquel momento.
Sonia. Le perdió. La muerte le arrebató a una de las personas más importantes. Todo fue oscuro durante mucho tiempo. La vida dejó de tener sentido. Y también sucedió: la negociación, las preguntas, la búsqueda para construir la vida de nuevo.
La negociación es una fase desconocida en el duelo. No es tan famosa como la fase del enfado o la tristeza, pero siempre está. Ante la pérdida, el ser humano acaba buscando de nuevo la oportunidad de encontrarle sentido a la vida. Y esa es una de nuestras grandezas: el epicentro de nuestra resiliencia, la capacidad de volver tras despedirnos de cosas valiosas.
Ver esto en mis pacientes es uno de los regalos de la terapia. Verlos volver. Verlos negociar. Verlos diseñar caminos cuando el que caminaban acabó desapareciendo.
Para los que han perdido, esto llegará 🤍.