24/01/2019
Ellos.
A veces, estamos tan acostumbrados a ellos, que ni nos preocupamos por sentirlos, oírlos… y dejamos de verlos. Son tan imprescindibles! y sin embargo, no reparamos en ellos. Invisibles en nuestro pisar por ciudades asfaltadas, invisibles por llevarlos encerrados con prendas y calzado que los aíslan del suelo que pisan, invisibles por la forma apresurada en que discurre nuestro día a día, invisibles porque están lejos de nuestra cabeza y de nuestros pensamientos y a la vez, tan básicos, tan perfectos e importantes en nuestras vidas, que sin ellos no podríamos dar un solo paso.
Los pies, a nuestros mejores compañeros de camino si sabemos tratarlos bien, cuidarlos. ¡No olvidemos que un talón derrumbó a Aquiles! La huella de la planta del pie recta puesta sobre el suelo duro marcó la diferencia en la evolución entre el mono y el homo sapiens.
Sin los pies, el desarrollo del mundo actual y el que tendremos en días venideros no sería posible, pues cada camino se ha recorrido gracias a ellos.
La fuerza y la belleza iban ligadas a la excelencia ética; la debilidad y la fealdad representaban la imperfección moral. Por este motivo, la representación antropomórfica de los dioses siempre fue expresada a través de cuerpos hermosos de gran esplendor y perfección.
Para Platón, los pies tenían un significado especial. Aseguraba que eran la mejor herramienta para conquistar el mundo. Magnificaba su característica de “planitud” que permitía al hombre adaptarse a superficies circulares como el planeta tierra y además le permitía cruzarlas, atravesarlas y conquistarlas. Para este filósofo, los pies eran tan extraordinarios, que no consideraba necesaria ningún tipo de maquinaria para poder desplazarse por el mundo.
Aristóteles asociaba también el cuerpo del hombre al cosmos. Aseguraba que lo majestuoso del cosmos estaba en la altura; el cuerpo con su verticalidad simbolizaba el cielo del mundo.
Sin embargo, son los pies los únicos que permiten la posición erguida para que el hombre pueda levantar su cabeza y contemplar lo alto del universo; concluía pues que el apoyo de los pies, era la causa y sostenimiento del pensamiento moral en el hombre. La importancia de aprender a pensar con y en los pies.
El mito de Aquiles, héroe griego que representa la ira y la cólera, olvidó la debilidad en su talón y eso le causó la muerte. La debilidad en su talón podía significar debilidad en la manera en que se sitúa en el mundo, en su forma de apoyarse, en su manera de pensar. En la tragedia griega: Edipo Rey, el gran soberano fue considerado el hombre de los pies heridos, por su triste historia de vida, amor y familia y la mezcla entre su inteligencia y fuerza bruta.
En algunos mitos griegos el espíritu humano es representado por los pies, que son quienes acercan al hombre a la divinidad y a la inmortalidad.
No sólo los griegos resaltan la importancia de los pies humanos. También en el oriente los chinos tenían claro el simbolismo de las huellas que dejó Buda donde se representan cada uno de los órganos del cuerpo. Este aspecto está relacionado actualmente con la Reflexología Podal.
En la edad media, cuando el oscurantismo de la historia estaba en su “esplendor”, impregnada por el pensamiento religioso, se crea un universo simbólico utilizando el cuerpo humano. La parte de abajo del cuerpo, es decir los pies, simbolizaban el inframundo; por eso, en las parábolas de Jesús es importante el hecho del lavatorio de los pies, ya que simbólicamente cuando Cristo lava los pies de sus apóstoles está lavando sus pecados, dejando limpia la vida de cada uno de ellos.
En la religión musulmana, los labradores son los pies, las bases de su sociedad son muy similares a las de la religión cristiana, para ellos también los pies están contaminados y deben purificarse
Su morfología, su fisiología y su uso, fue lo que hizo que se agrandara la lejanía entre el animal y el homo sapiens.
También existen diferencias anatómicas con respecto a hombres y mujeres aun siendo de la misma raza, edad, peso y altura. Normalmente las mujeres poseen los dedos más largos que los hombres, teniendo en cuenta que la mujer tiene la capacidad de procrear y que en la gestación su peso aumentará y su morfología cambiará, necesitará una mayor estabilidad y ésta la consigue gracias a que sus dedos son más largos, logrando con ellos una mayor superficie de apoyo para lograr el equilibrio físico necesario.
Basta mirar un poco la historia de la humanidad para empezar a entender y a dar importancia a los pies.
No sólo marcan nuestra postura física y reflejan nuestros pensamientos, son por encima de todo, un microcosmos del macrocosmos, un perfecto holograma del cuerpo humano. Muestra de ello, son los gráficos encontrados en diferentes culturas. Por ejemplo: los hinduistas sienten una singular devoción por los pies del dios Vishnú. En la representación iconográfica de las plantas de estos pies celestiales, podemos ver plasmados todos los elementos del cosmos. Esta tradición considera a los pies de Vishnú perfumados, sanos, hermosos, abiertos. Soles brillantes de inmortalidad.
El budismo aplica su simbología en los pies de buda. También ayuda a nuestra alma ya que se la puede considerar como una Filosofía de Vida.
Las personas que se dan cuenta de que sus pies, realmente son los cimientos de toda su estructura y de que en ellos está reflejada la totalidad de su organismo, viven la Reflexoterapia como tal y obtienen un beneficio superior.
La Reflexoterapia nos sirve para recordar la importancia que le dieron a los pies otras culturas, tradiciones y filosofías.
Los pies nos ayudan a conectar con la tierra y a ser conscientes de nuestro nivel evolutivo. Cada paso, cada huella, es la conexión más cercana con el universo.