30/04/2026
Poner límites puede generar una sensación incómoda: culpa.
Muchas personas sienten que están haciendo algo mal cuando empiezan a decir “no”, a priorizarse o a marcar distancia en ciertas situaciones.
Pero en muchos casos, esa culpa no aparece porque estés actuando mal, sino porque estás saliendo de un patrón aprendido: priorizar a otros, evitar conflictos o asociar el valor personal con estar siempre disponible.
Cambiar esa forma de relacionarte no es fácil, y es normal que genere incomodidad.
La culpa, en estos casos, no siempre es una señal de error.
A veces es una señal de cambio.
💬 ¿Te has sentido así al intentar poner límites?