22/03/2026
Hoy despedimos al Eucalipto de la finca… el árbol que llevaba el nombre de Ana 🌿
Cayó hace unos días con los fuertes vientos.
Y hoy, en un pequeño ritual, agradecimos su vida, su presencia y su entrega, ahora para alimentar con su cuerpo el fuego del hogar, y ser estructura para nuevas construcciones. Rezamos por la transformación, observando la metáfora que nos regalaba con su propia vida.
Mientras colocábamos sus ramas y escribíamos su nombre, algo se hacía evidente dentro de mí: la vida, a veces, transforma sin pedir permiso. Llega como una poda inesperada. Como una caída que no estábamos preparad@s para sostener.
Y entonces, sentimos un fuerte impacto, y en este campo de resonancia con lo que está aconteciendo, no se trata de entender de inmediato, sino de acompañar el proceso, de darnos tiempo para recibir la información, de permitir que algo en nosotr@s lentamente también se reacomode.
“Ana” significa "Gracia". Y hoy lo sentí así: como esa Gracia silenciosa que también habita en lo que duele, en lo que se cae, en lo que deja de ser como era para pasar a ser de otra manera.
En lo que se transforma, a veces sin avisar, a veces sin sentir que estamos preparad@s, y aun así, sucede, y nos invita a ir hacia más vida.
Porque incluso ahí… la vida sigue su rueda.
Y nosotr@s, poco a poco, aprendemos a caminar con ella 💫
Con cariño,
Leticia