16/05/2022
AQUILES
La tendinitis de Aquiles es causada por someter a tensión repetitiva o intensa al tendón de Aquiles, una banda de tejido que conecta los músculos de las pantorrillas con el hueso del talón. Usas este tendón cuando caminas, corres, saltas o te paras en puntas de pies.
La estructura del tendón de Aquiles se debilita con la edad, lo que puede hacerlo más propenso a lesionarse, en particular, en las personas que practican deportes solo los fines de semana o que aumentan, de repente, la intensidad de sus programas de entrenamiento.
Factores de riesgo
Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir tendinitis de Aquiles, entre ellos:
Sexo. Los varones padecen tendinitis de Aquiles con más frecuencia.
Edad. La tendinitis de Aquiles es más frecuente a medida que envejeces.
Problemas físicos. Si naturalmente tienes pie con arco plano, es posible que apliques más presión en el tendón de Aquiles. La obesidad y la rigidez muscular en las pantorrillas también pueden aumentar la presión en el tendón.
Opciones de entrenamiento. Si corres con un calzado gastado, puedes aumentar el riesgo de padecer tendinitis de Aquiles. El tendón duele, con mayor frecuencia, cuando hace frío, no cuando hace calor; y correr en un terreno montañoso también puede predisponerte a sufrir lesiones en el tendón de Aquiles.
Afecciones. Las personas que tienen psoriasis o presión arterial alta corren un mayor riesgo de padecer tendinitis de Aquiles.
Medicamentos. Algunos tipos de antibióticos, llamados «fluoroquinolonas», se han relacionado con tasas más altas de tendinitis de Aquiles.
Complicaciones
La tendinitis de Aquiles puede debilitar el tendón y esto lo hace más propenso a un desgarro o rotura, una lesión dolorosa que habitualmente necesita reparación quirúrgica.
Prevención
Si bien puede no ser posible prevenir la tendinitis de Aquiles, puedes tomar ciertas precauciones para reducir el riesgo de padecerla:
Aumenta tu nivel de actividad de manera gradual. Si recién estás comenzando con una rutina de ejercicios, empieza lentamente e incrementa progresivamente la duración e intensidad del entrenamiento.
Tómalo con calma. Acude a tu fisio y médico de confianza.