25/03/2026
El trastorno bipolar se caracteriza por fluctuaciones notables del estado de ánimo (humor), el pensamiento, la conducta, la actitud, la energía y la capacidad de una persona de realizar las actividades de su vida cotidiana. No se trata de cambios pasajeros, sino que se trata de ciclos bien establecidos de períodos duraderos de depresión y manía, que se intercalan con el comportamiento funcional de un individuo. Pero, el trastorno bipolar y las adicciones, ¿qué relación tienen?
Ello quiere decir que una persona pasa por un período de tristeza, depresión y desesperanza (con ideación suicida o ideas de muerte) y luego se alterna con un período de alegría, exaltación, euforia y grandiosidad. La duración de estos períodos puede ser de meses o años. Debido a ello, esta enfermedad fue denominada durante mucho tiempo como psicosis maníaco-depresiva.
La probabilidad de que una persona con un trastorno bipolar desarrolle una adicción es extremadamente elevada.
Aunque es mayor el número de hombres con trastorno bipolar que muestran criterios clínicos de adicción, son las mujeres las que tienen mayor probabilidad de desarrollar una adicción al alcohol y a otras dr**as.
El estigma que deben combatir las personas que padecen esta patología dual también es doble, pues implica el referido a las enfermedades mentales severas y el de la adicción, con sus connotaciones morales.
Las adicciones comportamentales y otros comportamientos compulsivos también muestran una combinación frecuente con el trastorno bipolar. Las más frecuentes son el juego, las compras, la conducta sexual compulsiva o el uso problemático de Internet.
El consumo de alcohol y otras dr**as pueden enmascarar los síntomas y retrasar el diagnóstico del trastorno bipolar, así como su tratamiento. También interfieren con el curso del tratamiento y pronóstico, una vez que la enfermedad está diagnosticada.
Os animamos a compartir este post en vuestras redes para dar visibilidad a este trastorno y a las consecuencias que puede ocasionar para el que lo sufre.