24/02/2026
El trasplante renal requiere una estrategia nutricional progresiva.
La alimentación posterior al trasplante no es fija.
Se ajusta según:
• La fase clínica
• La función renal actual
• El esquema inmunosupresor
• La evolución metabólica
En los primeros meses predominan:
– Dosis más altas de inmunosupresores
– Mayor riesgo infeccioso
– Efectos metabólicos de corticoides
En esta etapa priorizamos protección y estabilidad.
En fase de mantenimiento:
– Ajustamos la proteína según función del injerto
– Enfocamos en prevención cardiovascular
– Controlamos peso corporal y calidad de la dieta
Además, existen interacciones relevantes entre alimentos y medicamentos (por ejemplo, pomelo con tacrolimus o ciclospo***a), así como suplementos que pueden alterar niveles plasmáticos.
Por eso, la alimentación en el paciente trasplantado debe individualizarse.
Las proteínas en las diferentes fases pueden tener modificaciones tanto en cantidad como en el tiempo, todo dependerá del paciente
No existe un esquema universal.
Existe una estrategia adaptada a cada paciente.
¿Dudas?