25/11/2025
Hace poco, en una de mis visitas al programa Como en Casa con Andrea en , hablábamos de algo que veo muchísimo en consulta:
A veces la alarma del estrés… simplemente se estropea.
Tu cuerpo intenta avisarte,
pero tú vas tan rápido, tan en automático,
que ese primer “piloto” deja de funcionar.
Y claro…
cuando esa alerta falla, el cuerpo busca otra forma de hacerse escuchar.
Aparecen los mareos.
Los desmayos.
La dermatitis.
El insomnio.
Ese cansancio que no se va.
La sensación de estar “al límite” sin saber por qué.
No es que tu cuerpo te esté fallando.
Es que lleva tiempo intentando hablarte
y ahora está gritando porque nadie le escuchó antes.
El estrés no se acumula sin consecuencias.
Se cuela en tu piel, en tu estómago, en tus músculos,
en tu respiración, en tu sueño…
Por eso es tan importante parar a tiempo,
mirarte, escucharte,
y no normalizar señales que no son normales.
Terapia también es esto:
aprender a entender tus señales antes de que te pasen factura.
Volver a encender esa alarma que se estropeó.
Reconectar con tu cuerpo para volver a cuidarte.
Porque tu cuerpo no se equivoca.
A veces eres tú quien va demasiado rápido para oírlo.