06/03/2018
HACIA UNA CULTURA MAS LIBRE DE GLUTEN
El gluten es un conjunto de proteínas que se encuentra exclusivamente en cereales de secano como el trigo, el centeno, la cebada y la avena, y en cualquiera de sus híbridos como el kamut o la espelta. Gluten proviene directamente del termino en latín “gluten”, que significa cola o pegamento. Es el responsable de conferir esas propiedades viscoelásticas de los cereales que producen esos bizcochos tan esponjosos que tanto nos gustan.
El problema actualmente se encuentra en el gran porcentaje de gluten que contiene el trigo que encontramos en el mercado, que representa el 80% de su composición.
Las características físicas del gluten facilitan la fabricación de alimentos procesados, comida rápida y aditivos alimentarios (¿nos sorprende entonces que esté por absolutamente todos lados?), por lo que una alimentación sencilla y basada directamente en los alimentos primarios favorece el mejor transito intestinal, un mejor metabolismo y mejor funcionamiento del eje digestivo-neuronal, que protege contra el desarrollo de enfermedades del tracto digestivo. Hoy, grandes especialistas digestivos empiezan a admitir públicamente que enfermedades como la colitis ulcerosa o el Crohn empezaron con intolerancias y alergias al gluten no diagnosticadas.
ATENCION! No caigamos en la trampa de querer comer los mismos alimentos de siempre gluten free… ya que, para conseguir esa misma textura, las cantidades de gomas, aditivos y azucares que debe llevar el producto sobrepasan lo inimaginable. Una mejor opción es reemplazar el trigo por sus familiares ancestrales que contienen una cantidad mucho menor de gluten, como, por ejemplo: la espelta (contiene menos cantidad y además la composición molecular de este gluten es diferente, soluble en agua, por lo que es mas digestivo) y el trigo sarraceno, sin gluten.
¡Démonos la oportunidad de experimentar una dieta libre de gluten, de cocinar sencillo y disfrutar la vida! De aprender a usar otros cereales y cocinar algunos platos diferentes. Mucha gente se sorprende de sentir en su propio cuerpo lo que quiere realmente decir “tener una buena digestión”.
Y como no me gusta solamente plantear la problemática sin ofrecer ninguna solución, aquí tenéis una receta facilísima y sana para hacer con los niños desde temprana edad. Yo la hago desde hace tiempo con los míos, y el mas pequeñito tiene ahora 3 años y medio :o) Disfrutad!