23/01/2026
Hace poco leí en un post de por aquí que la postura del guerrero nos ayuda a sostener el enojo, su calor y su intensidad, y al canalizarlo la postura nos enseña a sostener los límites, ya que el enojo es casi siempre un aviso de un límite que no ha sido respetado. (Lo siento, en este infinito scroll, no me acuerdo que cuenta era, pero me encantó y le di ❤️)
Pero que pasa cuando el límite me lo tengo que poner a mi mism@? Cuando respetar mi límite no es hacer menos esfuerzo, sino más? (No ver otro episodio de Netflix, no comerme toda la bolsa de papas, no reírme ante el chiste machista)
Para mí esta postura enseña a mantener el esfuerzo de respetar un límite contra la inercia, cuando la pelvis quiere inclinarse hacia adelante, cuando la rodilla de atrás se quiere dejar caer, cuando el talón se quiere levantar del suelo y el precio lo paga la espalda baja, la ingle, los órganos abdominales. Ahí es cuando se requiere ser un guerrero, para no claudicar, para no abusar de los más débiles, para no hacer "lo fácil" que me hace daño a la larga. Eso no es exigencia, es cuidado. Y el día en que mi cuerpo no lo puede sostener, respeto sus límites usando un prop, haciendo una variante, o saliendo de la postura cuando me doy cuenta que he perdido la acción.
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