11/12/2021
El octograma de Fu Xi y la rueda del dharma: un recordatorio de las leyes universales que rigen el cosmos.
La rueda y el octograma no recuerdan como una energía que da vida a todo, que anima todo, decide descender a la materia, experimentar esta vida terrenal, para aprender (cielo anterior). Y nosotros, en el trabajo espiritual, intentamos cesar las fluctuaciones de la mente, y volver a ascender, para que el yo, pueda tener contacto con lo sagrado (cielo posterior). Por eso, el octograma de Fu Xi podríamos observarlo de manera inversa: desde la receptividad de la tierra, a la creatividad del cielo.
Los pasos son (en un estado contante de cambio):
1. La creatividad del cielo. De la energía primigenia, surgen todas las posibilidades.
2. La contemplación del lago. Un agua en calma, donde la mente serena del ser, genera vida.
3. La luminosidad del fuego. Energía de luz que invade todo lo creado.
4. La movilidad del trueno. La vida necesita movimiento.
5. La penetración del viento. La ligereza del viento, que a todos los lugares llega.
6. El abismo del agua. El agua densa que conforma los vehículos materiales.
7. La inamovilidad de la montaña. En la quietud, se asciende a lo sublime.
8. La receptividad de la tierra. La tierra acoge, produce fruto y surge la vida en la tierra.
La rueda del dharma también nos recuerda este fluir de reencarnaciones, que podemos superar trabajando el óctuple sendero:
1.La justa comprensión: entender que la existencia conlleva sufrimiento. Su origen es el apego.
2. La justa aspiración: entender que nada es constante.
3. El justo discurso: cuidar la forma en la que hablamos. Sustituir la queja por el agradecimiento.
4. La justa conducta: comportarse éticamente. Realizar acciones positivas para los demás y para uno mismo.
5. Los justos medios de vida: utilizar medios de vida sanos.
6. Realizar el justo esfuerzo: producir cosas sanas y saludables.
7. Desarrollar la atención.
8. Desarrollar la concentración.
En el arte, tenemos la preciosa estrella de ocho puntas, que representa al dios sol, con ocho rayos. La estrella tartésica. Porque el octograma nos recuerda al círculo, la forma geometría perfecta, la divinidad reflejada en el mundo material.
El asthanga yoga, también habla de las ocho ramas del yoga: yama, niyama, asanas, pranayama, pratyahara, dhyana, dharama, y samadhi.
En la carta del tarot, el ocho representa el equilibrio entre dos fuerzas contrapuestas. El cielo anterior y el cielo posterior. Lo divino que reencarna en lo material. Y lo material que se reintegra en lo divino. La justicia y la misericordia.
Espero que os haya gustado. Si queréis más información, podéis hacer las preguntas qué queráis. Vero San.