12/01/2026
Vivir en coherencia no te libra de atravesar la oscuridad.
Hay una idea muy extendida —y muy injusta— de que cuando uno vive en coherencia, todo fluye.
Como si pensar lo que dices, decir lo que sientes y hacer lo que piensas te protegiera del dolor, del agotamiento o de la oscuridad.
Y no es así.
La coherencia no te libra de atravesar lo denso.
Lo único que hace es evitar que te mientas mientras lo atraviesas.
Yo he vivido en coherencia.
Y aun así, mi cuerpo dijo basta.
No en forma de tristeza emocional ni de confusión mental, sino en forma de un nuevo ictus.
Ahí entendí algo que no se suele contar:
puedes estar lúcida, consciente, alineada…
y aun así llegar tarde para el cuerpo.
No porque hayas vivido mal,
sino porque has sostenido demasiado tiempo cuando todavía no sabías escucharte.
La vida real no es una línea ascendente hacia la luz.
Es un pulso constante:
positivo, negativo, positivo, negativo.
Luz, sombra.
Avance, retroceso.
No como castigo.
Como movimiento.
Hay fases en las que toca atravesar lo oscuro no para hundirse,
sino para parar lo suficiente como para no romperse.
Lo más duro no es la oscuridad.
Lo más duro es mirar atrás y pensar:
si hubiera vivido todo esto con la conciencia que tengo ahora…
No para cambiar la vida.
La misma vida la volvería a vivir exactamente igual.
Pero la habría habitado de otra manera.
Más serena.
Más sensata.
Más disfrutona incluso en lo difícil.
Mucho menos agobiada.
Entonces comprendes algo esencial:
no hiciste nada mal.
Hiciste lo que pudiste con la conciencia que tenías.
La coherencia no llega para borrar el pasado. Llega para reconciliarte con él.
Estos procesos no son fracasos espirituales. Son ajustes tardíos del cuerpo.
Profundos.
Reales.
Humanos.
La luz no se entiende sin haber pasado por la sombra. Y la sombra no es enemiga de la coherencia:
es parte de ella.
La vida no pide que seamos maravillosos.
Pide que seamos honestos.
Y a veces la honestidad es simplemente esta:
ahora toca parar,
para poder volver a vivir con alma cuando el cuerpo esté listo.
“Por si a alguien le sirve” Yo.