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20/12/2025
25/11/2025

LOS CONCEPTOS CLAROS
La personalidad narcisista maneja con maestría la mentira, la confabulación, la teatralidad, y la deformación y manipulación del lenguaje, porque su único objetivo es imponer y satisfacer sus propios deseos a costa de los demás, sobre todo el de poder, para sobreponerse, d esta manera fácil, a su mediocridad emocional o en sus competencias.
Por eso busca puestos de poder en el mundo laboral y social, para que nadie pueda dejarla en evidencia. Así mismo, cuando encuentra congéneres con su misma personalidad, dado su alto grado de cobardía, se agrupa para diluir la responsabilidad de sus actos, en el caso de ser descubierta (y es cuando se lanzan a hacer bulling o mobbing).
No tiene ningún sentimiento de culpa (al revés, disfruta y se regocija con el mal ajeno), por lo que en su mente deforma la realidad, deformándosela también a su entorno (desplegando en él todo su encanto) convirtiéndolo en "monos voladores", incluso en perverso también, en torno a su víctima (a la que "adopta" para toda la vida incluso después de ya no convivir, en caso de haberlo hecho), con insinuaciónes, actitudes, gestos...de manera que siempre son los demás quienes son culpables de sus conductas, cuya finalidad es disminuir emocional y materialmente a su víctima con todo tipo de trabas y zancadillas encubiertas y sibilinas para anularle todo tipo de éxito, mérito o realización profesional o de vida. Son encantador@s de serpientes lanzando ofensas y luego adoptando la posición del ofendid@.
También premeditan teatralidades victimistas para conseguir sus objetivos de la manera mas mezquina y perversa, aunque sea a costa de la salud o la vida incluso de su víctima.
Esta personalidad ha sido potenciada, a lo largo de los siglos, por la sociedad y cultura patriarcales en los varones.
L@s menos agraciad@s inteligentemente acaban agrediendo físicamente e incluso matando. L@s más inteligentes o mas desprovist@s de emociones y empatía, manipulan fría y calculadoramente para "matar" a los seres humanos, que eligen como víctimas, atacándolas emocionalmente, aprovechando cruelmente, además, sus momentos bajos, o de debilidad física, económica o emocional, destruyendo sus ganas de vivir, incluso consiguiendo suicidios que nunca son investigados, o disimulados accidentes domésticos o laborales mortales, por su maestría en no dejar pruebas fehacientes. Est@s llegan a grados muy altos de perversidad.
Hoy también se les llama psicópatas integrad@s, y por supuesto en varios grados de psicopatía.
La única medida para preservar la salud mental, si es que queda algo, y recuperar la perdida, es el contacto "0".
Si durante un tiempo no es posible, hay que procurar que siempre haya terceras personas delante (el mayor abuso verbal se hace a escondidas o en intimidad), y buscar ayuda profesional.

24/11/2025

EL CEREBRO DEPRIMIDO NO APRENDE

La depresión no es solo tristeza abrumadora; también es un apagón del sistema nervioso. Cuando alguien está deprimido, no puede aprender porque el cerebro queda atrapado en modo supervivencia. No hay espacio para procesar información nueva cuando la mente está ocupada intentando no derrumbarse. Pretender que un estudiante, un hijo o un paciente rinda en ese estado es como pedirle a un motor sin combustible que encienda, no es falta de voluntad, es falta de funcionamiento.

Quienes trabajamos en el aprendizaje no podemos jugar a ser héroes solitarios. La psicopedagogía sin psicología clínica es un puente sin columnas. Si aparece depresión, hay que trabajar en equipo con un psicólogo. No se trata de derivar por descarte, sino de acompañar sin invadir. El aprendizaje requiere atención, memoria y motivación; la depresión destruye las tres. El psicólogo aborda la raíz emocional; nosotros reconstruimos las rutas cognitivas cuando la tormenta afloja. Sin esa alianza, el estudiante queda atrapado entre la culpa y la impotencia.
En el cerebro, la depresión altera la NEUROPLASTICIDAD, reduce la NEUROGÉNESIS en el hipocampo y desregula los niveles de CORTISOL. Ese exceso de cortisol quema conexiones sinápticas como un ácido lento, la SINAPTICIDAD disminuye, la atención se dispersa, la memoria de trabajo se fragmenta y el lóbulo prefrontal, el que toma decisiones, funciona como un farol con la luz baja. Por eso la persona deprimida no recuerda lo que estudió ayer, no puede concentrarse más de unos minutos y siente que pensar duele. No es vagancia, es biología herida.

Y mientras el entorno exige rendimiento, la depresión exige silencio. La motivación desaparece porque el cerebro pierde la capacidad de anticipar recompensa. No hay dopamina suficiente para querer aprender, ni serotonina para sostener el ánimo. El esfuerzo cognitivo se vuelve un peso insoportable.
Por eso, antes de planificar estrategias de estudio, hay que estabilizar el terreno afectivo.
PRIMERO LA SALUD MENTAL; DESPUÉS EL RENDIMIENTO. EL ORDEN IMPORTA.

La salida no es mágica, pero es posible. Aarón Beck explicó que la depresión se sostiene en una estructura mental llamada triada cognitiva, una visión negativa de uno mismo, del mundo y del futuro. Cuando el estudiante piensa “soy incapaz”, “todo es demasiado difícil” y “nunca voy a mejorar”, el cerebro deja de aprender porque esas creencias actúan como un candado neurológico. Trabajar esa triada junto al psicólogo transforma el aprendizaje. Cuando el paciente empieza a reconstruir la percepción de sí mismo (“no soy inútil, estoy atravesando un proceso”), el mundo deja de ser una amenaza y se convierte en un espacio posible, y el futuro deja de ser un túnel cerrado para transformarse en una puerta entreabierta.
Al modificar esos pensamientos automáticos, como planteaba Beck, se reduce el cortisol, mejora la atención y vuelve la NEUROPLASTICIDAD, el cerebro recupera su capacidad de crear nuevas conexiones, la memoria se fortalece y el aprendizaje se vuelve posible otra vez.

LA CLAVE NO ES EXIGIR RENDIMIENTO EN MEDIO DEL DOLOR, SINO ACOMPAÑAR AL PACIENTE HASTA QUE PUEDA APRENDER DESDE UN LUGAR DE DIGNIDAD, ESPERANZA Y REALIDAD COMPARTIDA.

Bien alto
22/11/2025

Bien alto

🔑 El mito de la dopamina en el TDAH es solo eso: un mito.💊 Se habla de alteraciones cerebrales, pero el TDAH es también la factura de los cambios en la cri...

22/11/2025

¿Has notado que últimamente no estás “cansado”, sino agotado en HD?
Tranquilo. No es que seas un desastre organizando tu vida. Es que tu sistema nervioso anda como WiFi público: saturado y con señales entrando desde todos lados.

Hace treinta años, unos investigadores de Harvard siguieron a más de 7,000 personas para entender por qué unos viven mentalmente estables y otros sienten que la mente es una licuadora sin tapa.

La conclusión es casi ofensiva por lo sencilla: la paz mental no viene de cambios gigantes, sino de esas microconductas que repites sin darte cuenta.

Sí, así de poco glamuroso.

Resulta que lo que haces todos los días regula tu sistema nervioso… o lo manda a vivir en modo alerta roja. Y lo bonito es que la mayoría ni lo nota. Vamos tan rápido que confundimos cansancio con incertidumbre, y ansiedad con “así soy yo”.

Para no dejarte con el suspenso, aquí van los hallazgos más útiles, contados como deberían contarse las cosas importantes: simple, directo, y con un poco de ironía para que entre mejor.

1. Tus primeros 60 minutos del día deciden el resto.
Sí, como si fueran el presidente de tu mente.
Harvard encontró que los hábitos de esa primera hora fijan tu “línea base mental”.

• No revises el teléfono los primeros 30 minutos. Tu cerebro necesita arrancar sin que un meme o un correo agresivo le pegue en el lóbulo frontal.
• Toma agua en serio, no solo “un traguito”. Tu cerebro funciona 75% con ella.
• Mira luz natural. Tu reloj interno se reinicia con eso, no con el café.
• Tiende tu cama. Llámale microcontrol o terapia compacta.
• Haz algo lento. Cualquier cosa que le diga a tu sistema nervioso: “relájate, no estamos en guerra”.

2. Para no vivir emocionalmente en modo terremoto:
• Habla más despacio. Tu sistema nervioso copia tu ritmo.
• Si estás inquieto, camina. El scroll no cuenta como movimiento, aunque lo hagas con todo el brazo.
• Nombra lo que sientes. Tu cerebro se calma cuando pones etiqueta.
• Ten un “umbral de frustración”: detente, respira, y dale chance al cerebro de no incendiarse.
• Cúmplete promesas pequeñas. Así entrenas tu propio respeto hacia ti.

3. Si quieres claridad mental, deja de hacer ocho cosas a la vez.
Harvard dice que el multitasking aumenta la ansiedad 40%.
Tu atención está hecha para sprints, no maratones.
Las reglas del juego:
• Una cosa a la vez.
• Espacio visual limpio.
• Intervalos de 25 minutos.
• Notificaciones desactivadas salvo emergencias del tipo “se está incendiando algo”.

4. Para calmar al sistema nervioso:
• Exhala más lento de lo que inhalas. Eso activa el freno interno del cuerpo.
• Mano en el pecho cuando estés estresado. Tu cerebro interpreta “contacto” como “estamos seguros”.
• Camina diez minutos después de comer.
• Dúchate con agua caliente en la noche. Tu cuerpo entiende que ya es hora de bajar la revolución.
• Ten un horario estable de sueño. Sí, incluso fines de semana.

5. Y para no sentirte como astronauta emocional varado en el espacio:
• Escribe o manda un mensaje a alguien todos los días. Conexión humana, aunque sea mínima.
• Lee un párrafo inspirador, no un libro entero.
• Da las gracias. Aunque sea en tu cabeza.
• Haz algo lento a propósito: lavar, respirar, preparar té.
• Termina el día preguntando: “¿qué sí importó hoy?”. El cerebro deja de perseguir lo que no valió la pena.

Los investigadores contaron además la historia de Emily, una consultora que vivía con ansiedad crónica. No tomó terapia ni medicinas. Solo aplicó 5 microhábitos durante tres semanas.
Dormía mejor. Sus emociones ya no la atropellaban. Y lloró cuando se dio cuenta de que la calma seguía siendo posible.

Tal vez eso es lo que necesitamos escuchar: no estás roto, ni necesitas convertirte en un superhumano Zen. Solo estás sobreestimulado. Y la paz no desapareció, solo quedó debajo del ruido.

Puedes volver a ella.
Un microhábito a la vez.

17/11/2025

Un nuevo avance científico puede haber llevado a la humanidad un paso más cerca de derrotar el Alzheimer. Los investigadores han "reiniciado" con éxito el sistema de limpieza natural del cerebro y han visto cómo las placas tóxicas de Alzheimer comenzaron a desaparecer. ¿La parte asombrosa? Este mecanismo de curación ya existe dentro de nosotros - solo necesita ser encendido de nuevo.

El cerebro humano tiene una red de desintoxicación incorporada llamada sistema glimpático. Funciona como un conserje nocturno, limpiando los desperdicios y las proteínas dañinas durante el sueño profundo. En los pacientes de Alzheimer, este sistema se ralentiza o se apaga por completo, permitiendo que se acumulen placas amiloides pegajosas, lo que lleva a la pérdida de memoria y el declive cognitivo.

En un experimento innovador, los científicos lograron reactivar este sistema de limpieza en modelos de laboratorio ajustando el flujo de líquido y la actividad neural vinculada a los ciclos de sueño. En pocas horas, las placas comenzaro a disolverse, y la función cerebral mostró signos de recuperación. Es la primera vez que los investigadores han presenciado el cerebro básicamente curarse a sí mismo a través de su propio proceso natural.

Este descubrimiento no solo abre nuevas puertas para el tratamiento de Alzheimer, sino que reforma cómo entendemos la salud cerebral completamente. Si los científicos pueden estimular con seguridad este mecanismo en humanos, podría conducir a terapias que inviertan la neurodegeneración en lugar de simplemente ralentizarla.

La idea de que nuestros propios cerebros guarden el plan para su reparación es humilde y esperanzadora. La cura para el Alzheimer puede no venir de una droga externa, sino de despertar la inteligencia del propio cuerpo.

_*¿Cómo funciona el sistema glimpático?*_

El sistema glimpático es un mecanismo de limpieza natural del cerebro que funciona de manera similar a un sistema de drenaje. *Durante el sueño profundo*, el cerebro se reduce ligeramente, lo que permite que el líquido cefalorraquídeo fluya más fácilmente a través de los espacios entre las células cerebrales. Este flujo de líquido ayuda a eliminar los desechos y las proteínas dañinas, como las placas amiloides asociadas con el Alzheimer.

El proceso implica:

1. Flujo de líquido cefalorraquídeo: El líquido fluye a través del cerebro y la médula espinal, recogiendo desechos.
2. Eliminación de desechos: Los desechos son transportados fuera del cerebro a través del sistema linfático y luego eliminados del cuerpo.

Este sistema juega un papel crucial en mantener la salud cerebral y prevenir enfermedades neurodegenerativas. La investigación mencionada sugiere que reactivar este sistema podría ser una forma efectiva de tratar o incluso revertir el Alzheimer.

Dirección

Calle Jorge Tuya N° 2 Bajo Drcha
Oviedo
33011

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