11/02/2026
A medida que envejecemos, los vínculos sociales suelen reducirse: amistades que se alejan, familiares que viven a otro ritmo, rutinas que cambian. Para muchas personas mayores, esta transformación puede desembocar en un sentimiento profundo de soledad, incluso estando acompañadas.
Desde la psicología, entendemos la soledad no solo como estar sin compañía, sino como una desconexión emocional: la sensación de no tener a quién acudir o de no sentirse comprendido. Este vacío puede afectar al ánimo, la autoestima e incluso a la salud física, aumentando el riesgo de depresión y deterioro cognitivo.
El acompañamiento emocional, las actividades grupales y el contacto continuo con familiares y amistades son claves para prevenir este malestar silencioso. Un gesto tan pequeño como una llamada o una visita puede marcar una gran diferencia.
💬 Recordemos: detrás de cada persona mayor hay una historia que merece ser escuchada. Escuchemos, compartamos tiempo y cultivemos relaciones que sumen vida a los años.