14/12/2025
Esta es mi historia…
Durante 21 años trabajé como jefa de almacén en una distribuidora farmacéutica, hasta que un diagnóstico cambió mi vida: Sacroelitis bilateral crónica y dos hernias, dolor profundo, 24 horas al día, 365 días al año.
Pasé por traumatología, reumatología y terminé en la Unidad del Dolor, donde durante nueve años me sometí a técnicas quirúrgicas para poder sobrellevarlo. Con el tiempo dejaron de funcionar. Llegué a un punto de desesperación, sin poder hacer una vida normal, tomando 12 pastillas diarias entre opiáceos y antiinflamatorios, y tuve que dejar de trabajar.
Entonces llegó a mi vida Myriam Llana, la otra mitad de Kaliun, que insistió en que probara en casa un dispositivo médico de agua. Fui muy reacia, porque cuesta creer que el agua pueda ayudar, hasta que me explicaron cómo funciona el cuerpo: cuando el pH se equilibra, las células no se oxidan y la inflamación disminuye. Este dispositivo genera un agua rica en hidrógeno molecular, el antiinflamatorio natural más potente, capaz de actuar dentro de la célula.
Durante los tres meses que estuvo en mi casa, pasé de 12 pastillas a 3.
Hoy tomo 1 o 2 al día.
Este es mi testimonio personal, no una promesa. Cada cuerpo es distinto. Pero si sufres dolor crónico, fibromialgia, artrosis, artritis, migrañas, dolores articulares o lesiones mal curadas, puedes pedir una demostración y probarlo en casa.
Porque cuando el dolor te roba la vida, recuperar esperanza lo cambia todo .
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