20/02/2026
La gratitud no es una actitud naïf ni una frase de taza.
Tiene más que ver con entrenar la atención: dejar de mirar solo lo que falta y empezar a reconocer también lo que sí funciona.
Numerosos estudios muestran que practicarla de forma constante mejora el bienestar emocional, reduce la rumiación y favorece una regulación más equilibrada del estrés.
No se trata de negar lo difícil, sino de ampliar el foco.
De incluir también lo que sostiene, lo que funciona, lo que sí está.
En el blog abordamos cómo incorporar este hábito de manera concreta y realista, sin forzar emociones ni caer en el positivismo vacío.
Si te interesa trabajarlo desde una perspectiva práctica, puedes leerlo completo allí. 💛