La Escuela Del Alma

La Escuela Del Alma 🌟 Fundadora de la Escuela del Alma.
🙏Acompañamiento en proceso de conciencia.
💫Un espacio para comprender tu historia.
💛volver a tí .

08/04/2026

“Vernos a través de lo familiar”
Una de las cosas que apareció en la sesión es cómo creemos que, al salir de casa de mamá y papá y comenzar nuestra propia vida, hacemos las cosas diferentes a ellos. Pero, muchas veces, lo único que hacemos es copiar la misma forma de vivir que ellos tuvieron.
Buscamos en nuestra pareja quién represente a mamá o a papá, y en nuestro entorno, los elementos que reflejen lo vivido en la familia. Todo se convierte en una nueva representación en un lugar diferente, con personas diferentes, pero la misma historia interna se repite.
Esa vida conocida tiene un movimiento interno:
“Me hubiese gustado que papá estuviera más conmigo”
“Que fuera más cariñoso”
La vulnerabilidad
La sensación de no ser suficiente
El rechazo de mamá o papá
No ser escuchado ni validado
Y también está cómo nos relacionamos con el entorno, cómo creamos la misma escena con figuras diferentes. Para darnos cuenta de esto, es necesario estar presente, transitarlo, y ser consciente de que lo hemos creado desde ese lugar.
En la sesión, esta personita se dio cuenta de que su pareja estaba representando el mismo patrón que su madre, y que sentía lo mismo que sentía con ella. Al percibir esto, se activaron todas las emociones relacionadas con mamá.
Lo bonito de esta experiencia es ver de dónde se ha creado todo su mundo. Cuando nos damos cuenta de esto:
No buscamos culpables
Aparece la comprensión
Podemos ver a mamá o a papá desde otros ojos
Nos damos cuenta de que también hemos copiado ciertos patrones de ellos: aguantar, callar, no expresar conflictos
Y al reconocer que mamá y papá habitan dentro de nosotros, podemos sentir que tampoco tenían culpa. Que lo hicieron lo mejor que supieron, que no eran personas malas ni faltas de amor, sino que actuaban desde su propia historia.
Cuando esta información se integra en el cuerpo:
El cuerpo lo siente y lo asimila
Aparece la tranquilidad y la paz
Surge el abrazarse, la ternura y el cariño
Aparece el llanto, al ver el dolor propio y reconocer el juicio que se proyectaba hacia afuera
Y se observa un cambio en el rostro, un cambio en la energía, cuando la persona integra esta información.
Es un regalo de la sesión, tanto para la per

08/04/2026

Hoy, en sesión, apareció algo muy profundo…
A veces sentimos que nuestra familia es complicada, que hay conflictos, distancias o dinámicas que no entendemos. Pero cuando miramos un poco más allá… empezamos a ver algo distinto:
No son solo personas.
Es un sistema.
Y dentro de ese sistema, cada uno ocupa un lugar.
Hay quien cuida…
Hay quien necesita ser cuidado…
Hay quien sostiene…
Hay quien se rebela…
Hay quien se queda…
Y hay quien se va.
Y no porque uno lo haga mejor o peor…
Sino porque cada uno, de alguna forma, está sosteniendo algo invisible para el resto.
En esta sesión, alguien pudo ver con claridad su mapa familiar.
Pudo reconocer quién hacía de madre, quién repetía patrones, quién necesitaba a quién…
Y lo más importante:
Pudo verse a sí misma dentro de todo eso.
Y al verse… algo cambió.
Porque cuando dejamos de señalar y empezamos a comprender, aparece algo muy poderoso:
La libertad.
La libertad de no seguir ocupando un rol que ya no nos corresponde.
La libertad de salir del lugar que nos mantiene pequeños.
La libertad de honrar a nuestra familia… sin tener que repetir su historia.
A veces, el mayor acto de amor no es quedarnos.
Es atrevernos a hacerlo diferente.
Y eso puede incomodar.
Puede mover.
Puede no ser entendido.
Pero también abre un camino nuevo.
Si al leer esto algo se ha movido dentro de ti, quizás puedas preguntarte:
* ¿Qué lugar ocupo yo en mi familia?
*¿Qué estoy sosteniendo sin darme cuenta?
* ¿Y qué pasaría si me permito soltar ese rol?
No para alejarte…
Sino para encontrarte.
Porque cuando tú te colocas en tu lugar,
todo el sistema, de alguna forma… también se reordena.
Y ahí empieza algo nuevo.

07/04/2026

En la terapia reconectiva…
cuando la persona no alcanza a ver
lo que hay detrás de lo que está viviendo,
detrás de las emociones que aparecen en su día a día…
yo, como terapeuta,
te acompaño a mirar más allá.
A ver qué hay detrás de todo eso.
A hacer consciente lo que estás creando.
A reconocer su origen.
Pero no se trata de cambiar lo que sientes…
* se trata de transitarlo.
De permitirte sentir
todo lo que está ahí.
Porque cuando lo transitas…
* puedes ver el origen
Y ese origen…
no está en la emoción.
Está en el dolor.
Un dolor que ya estaba.
Un dolor no atendido.
Un dolor que se activa
a través de lo que vives.
Y es ese dolor…
el que da lugar a la emoción
y al pensamiento.
Por eso…
cuando lo sostienes,
cuando no huyes,
cuando te permites sentirlo…
algo se abre.
El cuerpo empieza a soltar.
La emoción se transforma.
La mente se aquieta.
Y entonces…
* conectas con la paz
*con la ligereza
* con la plenitud
No porque haya desaparecido lo que vives…
sino porque ya no te resistes a ello.
Y desde ahí…
*aparece la conciencia
Y con la conciencia…
* llega la transformación
* Versión corta (muy redonda):
No se trata de cambiar lo que sientes… sino de transitarlo. Porque en ese tránsito se revela el origen del dolor… y al sostenerlo, aparece la paz, la ligereza y la transformación.

04/04/2026

Cuando creemos que vemos algo con los ojos, en realidad lo que percibimos es mucho más profundo. El ojo solo capta la luz, los colores, los fotones que llegan a él, pero es el cuerpo el que interpreta, siente, registra y reconoce la información que hay detrás. Lo que nos gusta, lo que rechazamos, lo que nos genera miedo o placer, todo eso no se decide por la vista, sino por la memoria y la inteligencia del cuerpo. Es el cuerpo el que nos muestra lo que ya habita en nosotros, lo que llevamos guardado desde antes, lo que no hemos visto, lo que nos duele o nos atrae, lo que nos hace acercarnos o alejarnos de lo que hay enfrente.
Por eso, muchas veces creemos que algo nos molesta, que algo está mal, que algo nos amenaza, y en realidad estamos sintiendo nuestra propia información reflejada en el exterior. Cuando decimos “yo lo vi”, en realidad estamos sintiendo lo que nuestro cuerpo reconoce. Y es por eso que rechazamos, juzgamos, a veces incluso necesitamos demostrar a otros que lo que sentimos es correcto: no lo hacemos con los ojos, sino con todo lo que nuestro cuerpo lleva como registro.
Este aprendizaje no es para todos, es para valientes, para quienes se animan a mirar su propia realidad, a reconocer cómo crean su percepción de la vida, cómo interpretan lo que reciben, y cómo pueden empezar a diferenciar entre lo que es externo y lo que es información que les pertenece a ellos mismos. Porque solo cuando entendemos que es nuestro cuerpo el que nos habla, podemos empezar a ver con claridad, a sentir con conciencia y a vivir sin tanto juicio, sin tanta resistencia. Y desde ahí, es donde aparece la posibilidad de transformación, de conexión real con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

04/04/2026

“El precio y la libertad al recibir ayuda”
En una de las sesiones aparece algo muy común: el miedo a recibir ayuda, a que cuando alguien te sostiene, tenga un precio. Ese precio que sentimos como deuda, como obligación, como si al aceptar la mano de alguien tuviéramos que compensar o pagar algo.
La persona siente incomodidad cuando recibe alivio, cuando alguien le quita parte de la carga que su cuerpo lleva desde siempre. Está acostumbrada a sostener todo el peso, a valorar el esfuerzo, el sacrificio, la lucha. Recibir sin esfuerzo le resulta extraño, incluso incómodo.
Pero entonces surge la mirada consciente: ¿y si ese sostén no tuviera precio? ¿Si la ayuda fuera un regalo puro, sin condición? Esa libertad permite un alivio profundo, un espacio donde no hay obligación ni deuda. El cuerpo se relaja, la energía se aligera, y surge la comprensión de que dar y recibir pueden ser actos de amor consciente.
El miedo se disuelve poco a poco, la persona empieza a sentir que la entrega puede ser libre, sin expectativas. Y en esa liberación, aparece la magia: la paz, la ligereza, la conexión, la posibilidad de recibir y dar desde la abundancia y no desde la deuda.
🙏Esto no es para todos, sino para las personas que están dispuestas a mirarse, a recibir y a dar desde el amor.

03/04/2026

En una de las sesiones apareció algo muy común…
Y es la dificultad de pedir ayuda.
El no poder decir:
* necesito que me echen una mano
* no puedo con todo esto
* me gustaría soltar un poco de carga
Y aun sintiéndolo…
la persona sigue adelante.
Sigue sosteniendo.
Sigue cargando.
Sigue demostrando.
Para que la vean.
Para que la valoren.
Para sentir que puede.
Pero todo eso…
desde la lucha.
desde el esfuerzo.
desde el sacrificio.
Y entonces ocurre algo muy curioso…
Cuando aparece alguien que ayuda,
que sostiene,
que aligera…
* se genera incomodidad.
Porque no sabemos vivir sin esa carga.
Si llevas 20 kilos toda la vida…
y alguien te quita 10…
no sabes caminar con 10.
Tu cuerpo no lo reconoce.
Tu identidad no lo reconoce.
Y lo que podría ser alivio…
se siente como pérdida.
Como si te quitaran algo.
Porque ahí también estaba tu valor.
Tu reconocimiento.
Tu forma de ser vista.
Y entonces aparece otra dificultad…
* aprender a recibir.
Recibir ayuda.
Recibir alivio.
Recibir bienestar.
Pero si nunca lo has vivido…
* no sabes habitarlo
* no sabes sostenerlo
* no sabes reconocerlo
Y lo nuevo…
se vuelve incómodo.
Y desde esa incomodidad…
muchas veces volvemos a lo conocido.
A cargar.
A sostener.
A luchar.
Para seguir siendo quien creíamos que éramos.
Hasta que un día…
la persona empieza a verlo.
Empieza a observarse.
A reconocer desde dónde lo hace.
A sentir lo que le genera.
Y en ese sentir…
* se rinde.
Se rinde a la incomodidad.
Se rinde al miedo.
Se rinde a soltar.
Y algo cambia.
El cuerpo se relaja.
La energía se suaviza.
El conflicto desaparece.
Porque detrás de todo eso…
* había amor
*había paz
Yahí…
aparece la magia.
Cuando te permites sentir…
cuando te permites soltar…
cuando te permites recibir…
* la vida deja de ser lucha
y empieza a ser experiencia.
🙏 Esto no es para todos… es para quien está dispuesto a soltar la carga… y aprender a recibir.

03/04/2026

profundo…
La relación de una madre con sus hijos.
Una relación que, desde fuera, parecía amor…
pero que por dentro estaba llena de conflicto, de exigencia, de insatisfacción.
Nada de lo que hacían los hijos era suficiente.
Nada encajaba con lo que ella esperaba.
Y detrás de todo eso…
apareció algo muy honesto:
* una necesidad muy grande de ser necesitada
* un miedo profundo a quedarse sola
* un vacío que dolía… y que no sabía cómo sostener
Y sin darse cuenta…
había construido una dinámica donde:
* controlaba
* exigía
* señalaba
* nunca veía lo suficiente en ellos
Pero no era por ellos.
Era por lo que se movía dentro de ella.
Y entonces llegó una pregunta:
* ¿Qué pasaría si tus hijos dejaran de necesitarte como tú necesitas?
Ahí apareció el miedo.
El miedo a quedarse sola.
El miedo a no tener un lugar.
El miedo a no sentirse valiosa.
Porque muchas veces…
* no buscamos que el otro esté bien
*buscamos no sentir lo que nos duele
Y cuando eso se vio…
cuando pudo observarse sin juicio…
apareció el dolor real.
No el de los hijos…
sino el suyo.
* la sensación de vacío
* la soledad no atendida
* la necesidad constante de reconocimiento
Y también apareció algo muy importante:
*ver esto no es fracasar como madre…
es empezar a ser honesta contigo.
Porque tus hijos no vienen a llenar tus vacíos…
ni a sostener tu valor.
* vienen a ser ellos
* vienen a vivir su vida
* y también… a mostrarte la tuya
Y cuando eso se integra…
el control baja,
la exigencia se suaviza,
y el amor… vuelve a su lugar.
🙏 Esto no es para todos… es para quien tiene la valentía de dejar de buscar fuera lo que solo puede darse dentro.

01/04/2026

En una de las sesiones apareció algo muy bonito…
Y no venía solo de la persona que acompañaba…
también venía de mí.
Porque hay algo que siempre siento…
y que a veces también nombro:
🙏 gracias.
Gracias…
porque en todo lo que traes…
yo también me veo.
Porque no existe realmente
el terapeuta por un lado
y el paciente por otro.
Esa separación…
es solo una idea.
En el espacio real…
en el momento presente…
* no hay dos
* hay uno
Una unidad donde…
* tú te estás viendo
* y yo también me estoy viendo
Y es ahí…
donde todo cobra sentido.
Porque es en esa unidad…
en ese lugar donde puedo verme a través de ti…
* donde aparece el amor
* y donde ocurre la transformación
No desde la separación…
sino desde el reconocimiento.
Porque no acompaño desde arriba…
ni desde fuera…
acompaño desde dentro.
Desde un lugar donde también reconozco:
* mis sombras
* mis heridas
* mi propia humanidad
reflejadas en lo que traes.
Y entonces…
no hay juicio.
Hay presencia.
Hay escucha.
Hay amor.
Y desde ese lugar…
* todo se transforma.
Pero también hay algo importante…
Sí, tengo la sensibilidad de poder leer lo que sucede en el cuerpo,
de percibir lo que no se ve…
Pero esa sensibilidad no aparece porque sí.
Es el resultado de haberme mirado…
de haber atravesado mi propia oscuridad…
de haber ido soltando la densidad que habitaba en mí.
Y en ese camino…
el cuerpo se va aligerando.
Se vuelve más sutil.
Más abierto.
Más disponible.
Pero eso no me coloca en otro lugar.
No me separa.
No me hace “más que”.
Al contrario…
me recuerda que sigo en el mismo camino.
Porque esa sensibilidad
no sustituye el seguir viéndome.
Cada sesión…
cada persona…
sigue siendo un espejo.
Y ahí…
vuelvo a encontrarme.
Vuelvo a verme.
Vuelvo a sentir.
Vuelvo a amar.
Porque en realidad…
*seguimos reconociéndonos unos en otros
Y ese…
es el verdadero regalo de este espacio.
🙏 Esto no es para todos… es para quien está dispuesto a verse en el otro… y dejar de separarse.

01/04/2026

"Esto es lo que me escribió una de mis clientas después de sus sesiónes. Las palabras sobran cuando el alma habla así. 🙏 Si algo de esto resuena contigo, escríbeme. Estoy aquí."

01/04/2026
01/04/2026

En una sesión apareció algo muy revelador…
Una sensación constante de inseguridad.
Pero no una inseguridad suave…
sino una inseguridad que dolía…
que apretaba…
que incluso generaba violencia.
No solo hacia fuera…
también hacia ella misma.
Porque la forma en la que se miraba…
era exigente, dura…
nunca suficiente.
Y desde ahí…
* necesitaba ser vista
* necesitaba ser reconocida
* necesitaba sentirse importante
Pero no sabía dárselo a sí misma.
Y entonces apareció algo muy honesto:
Muchas veces…
para sentirse grande…
hacía pequeño al otro.
No desde la maldad…
sino desde el dolor.
Desde una necesidad tan profunda
de sentirse suficiente…
que buscaba fuera
lo que dentro no podía ver.
Y en ese momento…
cuando pudo verlo…
todo se detuvo.
Porque entendió algo muy importante:
* Si necesito hacer pequeño a otro…
es porque yo, en el fondo, me siento muy pequeña.
Y ahí empezó el verdadero movimiento.
No el de cambiar fuera…
sino el de volver a ella.
* Empezó a mirar su historia
*empezó a sentir su dolor
* empezó a abrazarse sin juicio
Y sí… había mucho dolor.
Pero por primera vez…
no lo evitó.
Lo sostuvo.
Lo abrazó.
Se rindió a él.
Y algo cambió.
*apareció la calma
* apareció la ternura hacia sí misma
* apareció una validación que no dependía de nadie
Y su cuerpo lo mostró…
Su rostro cambió.
Su mirada brillaba diferente.
Su energía… era otra.
*Una capa fue vista.
Ua parte fue abrazada.
Y desde ahí… comenzó algo nuevo.
🙏 Esto no es para todos… es para quien tiene la valentía de dejar de buscar fuera… y empezar a sostenerse dentro.

Dirección

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Palma De Mallorca
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