13/03/2026
La autoexigencia no siempre aparece como una voz dura diciendo “hazlo mejor”.
A veces suena de forma mucho más discreta.
En frases como:
“no debería sentirme así”,
“esto no es para tanto”,
“ya se me pasará”.
Poco a poco, esa forma de hablarte puede hacer que tu propio malestar pierda espacio.
No porque no exista.
Sino porque lo cuestionas constantemente.
Muchas personas llegan a terapia desde ahí:
sosteniendo mucho por dentro mientras dudan si realmente tiene importancia.
En terapia no buscamos exigirte más.
Buscamos entender de dónde viene esa voz
y qué ha tenido que sostener durante tanto tiempo.
Comprender también es cuidar.
Quizá esto te resuena.