12/01/2016
Bueno, parece que por fin me he rendido ante lo inevitable. Llevaba días (si lo apuramos, incluso semanas) intentando escurrir el bulto de escribir una felicitación navideña o de desear un feliz año y todo eso, porque eso requeriría por mi parte, no sólo el hecho de hacer una reflexión hacia atrás en el tiempo y reencontrarme con temas que me causaron malestar, sino que también exigirían un rato de mi tiempo sentado ante el ordenador (cosa que como muchos y muchas sabéis, últimamente es algo difícil).
Sin enrollarme mucho más, sólo decir que en lo profesional debo agradecer a todas aquellas personas que apostaron por mí desde el principio, a todas aquellas personas que me han visto crecer en todo este tiempo y que sobre todo, me han esperado en este tiempo que he estado en el extranjero.
Vamos ya a por el 3º año, siempre intentando mejorar la experiencia del masaje, ya sea por el servicio en sí, como por los cambios sutiles pero constantes que se hacen en la sala (siempre dentro de las posibilidades) que van enfocados única y exclusivamente a mejorar la sensación y experiencia de quien va a disfrutar (o a sufrir, depende del caso) de un masaje. La sala está muy lejos de ser perfecta, y no está ni mucho menos como a mí me gustaría, pero creo que se ha hecho un buen trabajo de lo que era a lo que es (no solo de cómo estaba esa sala, sino por los cambios que se han ido haciendo) y sabiendo las limitadas opciones que da.
Por último, solo me queda pedir perdón por no poder dedicarle más tiempo del que me gustaría, pero es lo que tiene tener un trabajo de “deber” y otro de “placer”. Aun así, me gustaría terminar de hacer eso con lo que con bastantes he hablado, que es terminar de pulir los horarios para poder implementar la autogestión de las citas.
Para terminar del todo, iba a hacer una pequeña reflexión en cuanto a lo personal, pero creo que con decir que agradezco todo lo que he pasado (muchos y muchas sabéis a qué me refiero), porque lo que no ha podido conmigo, me ha hecho más fuerte, me ha permitido conocerme mejor y saber qué tipo de personas no quiero volver a tener cerca, y, sobre todo, me ha enseñado a qué tipo de persona no me gustaría parecerme, ni ser.
También he podido valorar otros aspectos de la vida, y gracias al Erasmus, haber sido capaz de vivir ciertas aventuras y aprender de ellas. A no mirar atrás, solo hacia adelante. Que el pasado sea aquello que te ayuda elegir mejor el camino. Ver que hay un mundo de posibilidades ante ti, agradecer a esas personas que me han acompañado siempre, y a las nuevas que he conocido, a ser feliz con detalles pequeños y sencillos, a disfrutar de la vida en general... De ser simplemente feliz.
Así que, intentad ser felices, este año más que el pasado y hoy más que ayer, pero sobre todo, alegraros de las pequeñas cosas, de las amistades, de las tonterías del día a día. Reíd y sonreíd, y preocuparos solo de lo necesario.
Besarkada handi bat! Ongi izan!!